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No importa si se trata de un fallecimiento o una lesión permanente, el momento en que un doctor debe transmitir malas noticias a los pacientes o sus familiares, es el más duro de toda la práctica médica.

La complejidad emocional de estas conversaciones suele dejar una sensación de insatisfacción y tristeza en los médicos, que constantemente son acosados por el sentimiento de no haber sabido enfrentar la situación de la mejor manera posible. 

Sin duda, es un sentimiento muy frustrante y puede dejar fuertes secuelas emocionales en el paciente, sin contar con las consecuencias para los familiares, relacionadas con no la imposibilidad del médico para transmitir las malas noticias de la mejor manera posible, si tiene cabida.

Este hecho es completamente entendible; pocas personas son capaces de manejarse con destreza en estas situaciones. Sin duda, un médico joven, cansado y afligido por el dolor de haber perdido un paciente, no es el candidato ideal para transmitir malas noticias.

Sin embargo, es parte del trabajo y resulta importante aprender a hacerlo lo mejor que podamos. Por eso, en este interesante artículo te vamos a dar algunos consejos útiles para el momento en que te toque dar malas noticias a los pacientes, o familiares.

Ensayo mental

Durante las conversaciones más duras, improvisar es una mala idea. Los nervios y los sentimientos negativos pueden impulsarte a decir cosas inapropiadas o simplemente fuera de lugar.

El ensayo mental es una gran ayuda en este caso. Si es necesario, toma un tiempo para tener la conversación en tu cabeza; saber de qué forma vas a transmitir las malas noticias y tratar de preparar respuestas apropiadas y empáticas para las preguntas más probables.

El ambiente

Muchas de estas conversaciones ocurren sobre la marcha; en las salas de espera y, a veces, en los momentos menos pensados. Sin embargo, cuando vas a comunicar una mala noticia, procura hacerlo en un ambiente tranquilo.

Es importante que tengas el espacio y el ambiente para comunicarte claramente para no dejar lugar a vacíos de información que pueden erosionar tu relación con los pacientes o sus familiares.

Empatía

El tiempo, la repetición y el cansancio pueden convertir las malas noticias en una rutina. Ten mucho cuidado con esto, porque las rutinas se suelen asumir de forma fría y sin sentimientos.

Comunicar el fallecimiento de un paciente a sus familiares sin asumir una posición empática no solamente viola la ética de la profesión médica, también llegan a desencadenar quiebres en la relación que podrían conducir hasta quejas o demandas judiciales.

Poco a poco…

No existe una fórmula correcta para dispensar malas noticias. Sin embargo, soltarlas de una, sin preámbulo y sin darle tiempo a los familiares para ir digiriendo la información, puede ser una de las peores maneras.

Una recomendación útil es ir soltando la información poco a poco. Esto le da tiempo al paciente para ir asimilando poco a poco la información, despejar dudas y, cuando sea el momento de escuchar lo peor, el golpe ya se habrá amortiguado (aunque sea un poco).  

 

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