Sabias qué: El autismo presenta rasgos de conducta rígida

 

Aunque los estudios avanzan, las causas de muchos de los problemas neurológicos y cerebrales, son un verdadero misterio para los científicos.  Por ello, la genética, las condiciones presentes en el embarazo y los factores ambientales, se catalogan como factores que pueden incidir en el desarrollo anormal de los individuos. Es así, como el autismo, con un origen impreciso, se detecta debido al evidente retraso en el lenguaje, la comunicación y el comportamiento del niño.

De hecho, este síndrome clínico, está determinado por la disfunción de uno o varios sistemas cerebrales. Lo que hace que el individuo tenga dificultades para percibir su entorno, comunicarse adecuadamente y llevar a cabo un buen desarrollo cognitivo. De ahí, que presente un patrón de comportamiento que puede incluir el aislamiento o realizar actividades que le causen daño o presentar estados repetitivos de agresividad y falta de control emocional.1

El autismo se puede detectar a edad temprana

En realidad, los síntomas del trastorno del espectro autista, se pueden observar en el primer año de vida. Y aunque, la enfermedad aun no presenta cura, un tratamiento multidisciplinario desde corta edad; con médicos, psicólogos y terapeutas; puede ayudar a mejorar la calidad de vida y la integración del niño a los grupos escolares y sociales, de una manera adecuada.

De esta forma, se puede notar que un niño con autismo no responde a las expresiones faciales, ni muestra empatía por los padres y cuidadores. Además, no mantiene el contacto visual y no mira objetos que le están señalando.  Igualmente, no muestra interés por compartir con los demás, lo que hace que sea incapaz de hacer amigos.2

Conjuntamente, no responde cuando lo llaman y no mantiene la atención en un objeto o actividad. Al tiempo, que repite en forma mecánica lo que otros dicen sin llevar el hilo de la conversación. Así mismo, tiene conductas repetitivas y obsesivas, como dar vueltas en un mismo espacio, mecerse por mucho tiempo sobre su propio eje o doblarse los dedos hasta hacerse daño. 2

¿Existe un tratamiento?

Es probable que el diagnóstico precoz mejore el desarrollo y el aprendizaje del niño con autismo. Por ello, el médico de familia al sospechar indicios de esta enfermedad remite al infante con un especialista. De tal manera, que se realicen inicialmente pruebas para medir la audición, el habla y las funciones mentales. Además de poder realizar análisis genéticos, para confirmar el diagnóstico e implementar un tratamiento personalizado.3

Sobre todo, porque de esta manera se puede reducir los síntomas de la enfermedad. A la vez, que se puede ayudar al niño a desarrollar habilidades de comunicación y conducta, muy útiles en el ámbito escolar y social. De ahí. que la psicoterapia y las terapias alternativas, lleven a enseñar nuevas destrezas, mejorar el lenguaje y la interacción social.3

De manera similar, los profesionales de la salud indican algunos medicamentos especiales, como antipsicóticos y antidepresivos para darle manejo al comportamiento y las emociones. Por tanto, se debe estar atento para evaluar otros problemas médicos de salud. Ya que, aunque el autismo se caracteriza por rasgos rígidos de comportamiento, pueden existir otras patologías que deterioren la salud física y mental del individuo.

Referencias:

  1. 1. Rogel-Ortiz Francisco J. Autismo. Gac. Méd. Méx. [revista en la Internet]. 2005 Abr [citado 2021 Jun 01]; 141(2): 143-147. Disponible en:

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0016-38132005000200009&lng=es.

  1. Ruiz-Lázaro P.M., Posada de la Paz M., Hijano Bandera F. Trastornos del espectro autista: Detección precoz, herramientas de cribado. Rev. Pediatr Aten Primaria [Internet]. 2009 dic [citado 2021 Jun 01]; 11(Suppl 17):381-397. Disponible en:

http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1139-76322009000700009&lng=es.

  1. Araceli Sánchez, Eduardo Martínez, Juan A. Moriana, Barbara Luque, Francisco Alós. La atención temprana en los trastornos del espectro autista. Col. Ofic. Psicol. Madrid. [internet] 2015 [consultado 1 junio 2021]; 21(1): 55-63. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1135755X15000081.