A propósito del actual brote de sarampión que afecta a México también es importante hablar de la población con diabetes. Ambas enfermedades tienen una relación directa que muchas veces pasa desapercibida y puede generar complicaciones todavía más graves en los pacientes.
Mientras las autoridades sanitarias vigilan los recientes brotes de sarampión a nivel global, una población específica se encuentra en la mira de los especialistas: las personas con diabetes descontrolada.
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¿Cómo se relacionan el sarampión y la diabetes?
Más allá de la fiebre y las manchas en la piel, el Dr. Díaz Culebro, Head de Medicina de Clivi, clínica digital especializada en la prevención de diabetes y obesidad, advierte que los niveles elevados de azúcar en sangre actúan como combustible para que el virus cause estragos en el organismo, transformando una infección manejable en un cuadro crítico.
La relación entre diabetes y el virus del sarampión es directa y peligrosa. Según explica el Dr. Díaz Culebro, la hiperglucemia provoca una parálisis funcional en los glóbulos blancos, los soldados encargados de combatir infecciones.
“Vulnerabilidad es la palabra clave. Cuando la glucosa está elevada, la capacidad del cuerpo para detectar y neutralizar el virus del Sarampión se reduce drásticamente. El sistema inmune llega tarde y mal a la batalla”, señala el especialista.
Las complicaciones más comunes
Esta debilidad inmunológica abre la puerta a las dos complicaciones más temidas del sarampión.
- Neumonía bacteriana secundaria: La infección viral debilita los pulmones, permitiendo que bacterias oportunistas ataquen.
- Encefalitis: Una inflamación del cerebro que puede dejar secuelas permanentes o ser fatal.
Una tormenta perfecta: Inflamación sobre inflamación
El cuerpo de una persona con diabetes descontrolada ya vive en un estado de inflamación crónica de bajo grado. Al sumarse el virus del sarampión, se produce una respuesta inflamatoria amplificada.
“No es solo que el virus ataque, es que el cuerpo reacciona de forma desproporcionada. La hiperglucemia favorece cuadros respiratorios mucho más agudos y una recuperación dolorosamente lenta. Lo que en un paciente sano serían días de malestar, en un paciente que vive con diabetes pueden ser semanas de hospitalización”, detalla el Dr. Díaz Culebro.
Uno de los riesgos más graves y menos conocidos es la inestabilidad glucémica provocada por el propio virus. El sarampión, al ser una infección sistémica intensa, eleva las hormonas del estrés las cuales elevan naturalmente la glucosa.
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¿Qué es la cetoacidosis diabética?
Si el paciente ya parte de un control deficiente, este pico adicional puede desencadenar una cetoacidosis diabética, una emergencia médica que pone en riesgo la vida y complica el tratamiento viral, obligando a cuidados intensivos.
Ante este panorama, el mensaje del experto de Clivi es contundente: la prevención no es solo evitar el contagio, sino preparar el terreno biológico.
“Mantener tu hemoglobina glucosilada en metas óptimas es tu mejor escudo. No solo protege tus riñones u ojos a largo plazo; hoy, ante la amenaza de brotes virales, un buen control glucémico capacita a tu sistema inmune para responder con fuerza, reduciendo drásticamente la probabilidad de que pises un hospital”, concluye.
Expertos recomiendan a los pacientes con diabetes reforzar su monitoreo de glucosa y consultar a su médico para ajustar su tratamiento ante cualquier síntoma febril, recordando que en este padecimiento el tiempo de reacción es vital.
