Si la procrastinación no te permite trabajar, aplica los siguientes consejos de concentración

No importa si trabajas como consultor, en la atención de pacientes, un laboratorio o en tareas administrativas, seguramente conoces la procrastinación

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La procrastinación es sorprendentemente común. Todos los días, un sinfín de horas se pierden dentro y fue del sector salud por este fenómeno. Por eso, debe estar entre tus prioridades eliminar cualquier factor que motive estas pausas prolongadas e inútiles en el consultorio. No importa si tú o tus colaboradores son víctimas, los siguientes consejos pueden ayudarte:

1Aprende a dominar tu reloj interno

Todos los seres humanos tenemos ciclos de productividad distintos. La procrastinación puede surgir cuando se intentan llevar a cabo tareas importantes en los tiempos equivocados. Es preferible que identifiques los momentos del día donde puedes dar más de ti mismo. En estos espacios, procura atender a pacientes o llevar a cabo proyectos importantes. Para los puntos de menor eficiencia, reserva las tareas más mecánicas o predecibles.

2Utiliza activadores mentales

Frecuentemente, una señal de activación es todo lo que se necesita para agarrar vuelo en el trabajo. Por ejemplo, pequeñas notas o recordatorios pueden cambiar el switch y activarte. Reserva este tipo de recursos para cosas que puedas realizar en la mañana. Así, puedes dejar los recordatorios desde el día anterior y, cuando los veas en la mañana, empezar sin procrastinación.

3Analiza tus actividades con el principio de Pareto

Este concepto se refiere a que el 80 por ciento de los resultados se obtienen con el 20 por ciento de los esfuerzos. Esta regla puede explicar por qué eres tan afecto a la procrastinación. Cuando puedas, monitorea el tiempo y la efectividad de cada una de tus actividades en una semana. Después, al final de los 7 días, observa en qué cosas podrías esforzarte más.

4Cambia tu espacio de trabajo

Muchas veces la procrastinación es consecuencia de la monotonía. Entonces, variar un poco tu rutina diaria puede ser una herramienta muy poderosa. Por ejemplo, si puedes, da consulta en un cuarto distinto cada día. También puedes salirte de tu oficina de vez en cuando y, si es posible, trabajar desde un café o un espacio libre. Incluso alternar tareas puede reactivar tus energías.

5Ponle un horario a la procrastinación

Los horarios de un médico son difíciles de planear. Sin embargo, puedes establecer periodos de trabajo estrictos, en la medida de lo posible. Mientras estés en el consultorio, esfuérzate lo más posible en tus tareas. Pero una vez que llegue el momento, deja de trabajar. Toma tus cosas y vete a casa. Conforme tus tiempos de esfuerzo sean más delimitados, serás más eficaz en el día.