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La tecnología y la ciencia en su avance permitirán conservar cuerpos humanos y órganos en perfecto estado, para trasplantar, mediante una técnica llamada animación suspendida. Aún no es posible congelar personas y revivirlas después de un lapso de tiempo (como se muestra en las películas de ficción). Sin embargo, los científicos investigan desde hace ya mucho tiempo la técnica criogénica, con la esperanza de utilizarlas en un tiempo no muy lejano.

En los bosques de Alaska y Canadá, vive un pequeño y extraño animal: la rana del bosque, Lithobates Sylvaricus, es un anfibio que pasa por una metamorfosis criogénica, en las temporadas invernales cuando hace mucho frio, se congela, y semanas después, cuando sube la temperatura, se descongela y recupera su vitalidad y actividad. No se registra en su organismo ningún tipo de actividad cardiaca, respiratoria o nerviosa. Este pequeño anfibio logra sobrevivir a la congelación extrema debido a que posee un elevado número de proteínas que evitan la formación de cristales de hielo de gran tamaño. Cuando inicia el proceso de congelamiento, el hígado del pequeño animal, sintetiza grandes cantidades de glucosa que se alojan al interior de las células. Con las altas concentraciones de glucosa se evita que el agua del citoplasma se cristalice, preservando la integridad de los organelos, capaces de mantener operativas las funciones celulares.[1]

Aunque existe una gran diferencia entre congelamiento e hibernación criogénica, se trata de dos estados cuyas condiciones químicas y biológicas son totalmente diferentes.

En la hibernación se plantean diferentes estrategias, manteniendo la premisa de que, en este caso, la temperatura corporal disminuye, pero no se forman cristales de hielo. Con lo que la actividad enzimática se ralentiza, requiriendo menos oxígeno.

Desde el punto de vista científico, y a pesar de todos los estudios realizados, es clínicamente imposible congelar un ser humano o animal y luego revivirlo. Mientras que, en la hibernación artificial, el desafío técnico es diferente; se busca inducir y controlar un estado de hipotermia profunda.

El desarrollo de la tecnología criogénica se constituye en un campo esperanzador para la medicina y para las ciencias biológicas.  Los estudios fisiológicos y los mecanismos bioquímicos, en condiciones de temperatura extrema, indican que con el tiempo se podrán conservar órganos donados durante lapsos de tiempo “ilimitado” y preservar tejidos sanos para reemplazar cuando sea necesario.

La criopreservación en seres vivos, no es reversible con la tecnología actual y la ley indica que sólo puede realizarse en humanos después de producida su muerte legal, con la esperanza de que en el futuro la muerte clínica sea reversible.

[1] https://culturacientifica.com/2019/01/12/metamorfosis-criogenica-de-la-rana-del-bosque/    

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