Al igual que casi todo el mundo profesional, hoy en día el médico no puede desempeñar su labor sin el apoyo de las nuevas tecnologías que le ayudan en su labor diaria. De hecho, existe toda una industria para ello, que es la de dispositivos médicos, que hoy en día tiene un gran crecimiento en México, el doble de la industria farmacéutica.

Sin embargo, si hablamos de tecnologías de la comunicación, ahora el médico no puede desempeñar bien su labor sin aplicaciones de mensajería, en particular el famoso WhatsApp.

Algunos a regañadientes, sobre todo médicos de la generación de Baby Boomers y de la generación X, la verdad es que hoy en día el uso de esta app es una demanda del mercado, de los pacientes.

Entre las grandes bondades que brinda esta app al gremio médico es convertirla en una especie de CRM (Costumer Relationship Manager), que le permite, además de brindar un mejor servicio a sus pacientes, ofrecer seguimiento a los padecimientos, sobre todo a los crónicos, o bien, a situaciones especiales.

Lo anterior es particularmente importante, sobre todo en la actual pandemia de Covid-19, lo que se adereza con el contexto, no de ahora, sino de hace tiempo, del “paciente informado”, tema que abordaremos en una siguiente entrega.

Este paciente informado ya llega a la consulta, por lo regular, con una idea (vaga o aproximada) de su padecimiento. Es más, en ocasiones solo quiere una confirmación del médico, o incluso, solo quiere una receta, sobre todo cuando se trata de medicamentos controlados, como antibióticos, por ejemplo.

El punto es que esta especie de CRM que el médico tiene a la mano en su teléfono móvil, permite atender a su comunidad de pacientes fuera del consultorio, lo cual es algo agotador, porque se traduce en una consulta 24/7, pero le permite seguir vigente, porque si no lo hiciera, allá afuera hay muchos médicos dispuestos a responder un mensaje por WhatsApp.

Otro elemento importante de este ecosistema digital, que le permite al médico tener un seguimiento puntual de la salud de sus pacientes, que va de la mano de la penetración de Internet y de smartphones en México, es la diversidad de dispositivos electrónicos que el usuario tiene a la mano en su hogar.

Esta situación, sobre todo ahora con la pandemia de Covid-19, ha tomado aún más relevancia, porque durante la cuarentena se redujo al máximo la asistencia presencial a hospitales, clínicas y consultorios para consejo médico, con el fin de evitar el riesgo de propagación del virus.

Lo cierto es que muchos evitaron durante mucho tiempo el uso de WhatsApp, tanto porque les toma mucho tiempo responder los numerosos mensajes, además de que les quita consultas presenciales, que en otro momento se habrían traducido en dinero para sus bolsillos, pero como dijimos antes, esto no es necesariamente así.

Otros médicos, más afables con la tecnología, viven el WhatsApp como parte de su trabajo diario, su filosofía y su servicio al cliente. No lo ven como que están perdiendo dinero, sino lo conciben como cosechar para que esos pacientes sigan frecuentándolo, ya sea de forma presencial, cuando se pueda y sea el caso, o bien, mediante una consulta a distancia.

En este punto debo dar mi opinión. Últimamente he leído que el médico debe cobrar lo mismo por su consulta que en tiempos pre Covid-19, sin embargo, yo considero que sí se debería hacer un ajuste a la baja, sobre todo porque además de contingencia sanitaria ahora hay una crisis económica indudable. Es cierto, el paciente paga por el consejo médico y el tiempo dedicado, pero también por las instalaciones e instrumental médico. Para acceder a la consulta, el paciente está poniendo ahora su Internet y tiene que contar en casa con una serie de dispositivos médicos, como glucómetros, termómetros, oxímetros y otros mucho más especializados.

La recomendación para los médicos, eso sí, sería registrarse de inmediato en alguna plataforma electrónica de pago seguro, como PayPal, Mercado Pago u OpenPay, con el fin de asegurar el costo de su consulta antes de brindarla. No está de más brindar la opción de depósito en Oxxo, por ejemplo.

En una siguiente entrega hablaremos de las distintas plataformas, nacionales y foráneas, que permiten a los usuarios registrarse y tener consultas médicas de calidad, tanto de médicos generales como de especialistas, a costos accesibles.

En suma, la adopción de tecnologías de vanguardia y de comunicación con sus pacientes no es algo opcional para el gremio médico, pues su buen uso se ha convertido en una ventaja competitiva en el mercado. Es algo que los pacientes valoran y que genera fidelidad a la marca, sí, la suya estimado doctor.

Estetoscopio

Nunca como hoy los médicos de México han podido mostrar ese ADN que les hizo elegir la profesión que ahora les ha permitido salvar muchas vidas, algunas veces, y por desgracia, a costa de la propia. Gracias por esa voluntad, carácter y solidaridad en todo momento, incluso a pesar de las malas condiciones laborales, sobre todo los del sector público.

Jorge Arturo Castillo es licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de Comunicación CM, desde donde edita medios especializados en las industrias farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de periodismo de la carrera de CC, en la UNAM, desde hace más de 27 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos en los principales medios de comunicación en México, así como algunos internacionales.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de comunicación en CM, desde donde edita en medios especializados sobre industrias como farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de periodismo de la carrera de CC en la UNAM, desde hace más de 27 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos en los principales medios de comunicación en México, así como algunos internacionales.