Un 12% de los pacientes post-COVID tienen secuelas neurológicas

Los síntomas neurológicos alcanzan a un 12% de los pacientes post-COVID y entre ellos destacan la cefalea y los problemas cognitivos.

Un reciente estudio realizado en España señala que el 51% de pacientes que ha sobrevivido al COVID-19 han desarrollado secuelas neurológicos que pueden prolongarse incluso 12 meses.

Síntomas neurológicos

Por otro lado, los síntomas neurológicos alcanzan a un 12% de los pacientes post-COVID y entre ellos destacan sobre todo la cefalea y los problemas cognitivos (la llamada “niebla mental”).

Aunque también son muy habituales otros no exclusivamente neurológicos como pueden ser la fatiga o el dolor muscular: más del 50% de los pacientes que han pasado la COVID-19 presentan fatiga y trastornos del sueño. Además, el dolor de cabeza, la fatiga y el dolor muscular figuran entre las secuelas más persistentes.

Un 10 y un 20% de las cefaleas por COVID-19 se cronifican

“En el caso de la pérdida de olfato, aunque la gran mayoría de los pacientes se suelen recuperar antes de la 8ª semana, sabemos por virus semejantes que recuperarse de la anosmia puede alargarse hasta los 3 años. También comentábamos antes que estimamos que entre un 10 y un 20% de las cefaleas por COVID-19 se cronifican. Es decir, que generan dolor de cabeza más de 15 días al mes. Y respecto al dolor muscular, puesto que son muy pocos los pacientes los que han desarrollado afectación directa del músculo, pensamos que se trata de una consecuencia de la respuesta inflamatoria, semejante a la que producen otros virus”, explica Jesús Porta.

“Respecto a la llamada ‘niebla mental’ tampoco es algo nuevo ya que es algo que con anterioridad ya se había observado en pacientes con dolores crónicos o en personas que padecen depresión o ansiedad.

Pero también se está estudiando la posibilidad de que en algunos casos se deba a una disfunción mitocondrial producida por el virus o que hacer padecido la enfermedad haya acelerado procesos en personas que probablemente en un futuro hubieran desarrollado algún tipo de enfermedad neurodegenerativa. Por lo tanto, lo prudente sería analizar cada caso en concreto para determinar la causa que pueda estar detrás de estos problemas cognitivos”.

Pacientes contagiados tendrán reducción en la reserva neuronal

Por otra parte los expertos señalan la posibilidad de que, en un futuro, muchos pacientes que han estado en la UCI, en la UVI o con síntomas graves de COVID tengan una reducción en la reserva neuronal que les causará problemas neurológicos de distinta sintomatología. En todo caso, es altamente improbable que esto suponga una epidemia futura de enfermedades neurológicas.

Menos frecuente, pero mucho más graves, son los casos de ictus que se han dado en pacientes COVID-19. Diversos estudios ya señalan que, en pacientes hospitalizados, existe un incremento de riesgo de ictus por COVID de alrededor de un 1-2% en el caso de ictus isquémicos y de un 4% en las trombosis venosas cerebrales, que si bien suelen ir asociados a la gravedad de la infección, tienen un peor pronóstico: algunas series internacionales destacan que la mortalidad por ictus en personas con COVID alcanza el 59%.

El 74% de los supervivientes desarrollaron discapacidad funcional

“En nuestro centro, el 1,4% de pacientes con COVID-19 ingresados desarrollaron ictus y con peor pronóstico ya que el 74% de los supervivientes desarrollaron discapacidad funcional. Y si bien la mortalidad no alcanzó al 59%, sí al 35% de nuestros pacientes, un porcentaje mucho más alto de lo que habitualmente manejamos”, explica Francisco Hernández Fernández, neurólogo del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete.

El 26% de los casos de ictus que se atendieron en este centro durante los primeros meses de la pandemia se produjeron en pacientes con COVID-19. En el Hospital de Bellvitge, los casos de ictus en pacientes COVID-19 supusieron entre el 15 y el 20% de los casos totales.

La incidencia de trombosis es anecdótica

“Finalmente, señalar que, como la incidencia de trombosis venosa cerebral en relación con la vacuna es muy anecdótica, no se ha necesitado modificar los flujos de trabajo en neurología ni en los circuitos asistenciales en urgencias, aunque sí que hemos observado un leve incremento de consultas por cefalea -tanto en atención primaria como en hospitales- de personas vacunadas”, comenta Pere Cardona.

Con información de siete días.

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