Mientras el proyecto para concretar una vacuna contra la Covid-19 continúa, también se llevan a cabo otros trabajos. A partir de las herramientas actuales que ya se encuentran disponibles se busca encontrar opciones que brinden protección a la población. Hasta el momento la Organización Mundial de la Salud (OMS) solo ha validado a la dexametasona como tratamiento indicado en casos graves de esta nueva enfermedad.

Trabajo mexicano acerca de la Covid-19

En ese sentido, en nuestro país se lleva a cabo una investigación para determinar si las vacunas contra la tuberculosis (BCG) e influenza confieren a las personas una posible inmunidad cruzada contra la Covid-19. El trabajo es encabezado por profesionales del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

En este caso, el Director General del IPN, Mario Alberto Rodríguez Casas, ha subrayado que la pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2 afectó profundamente la vida de los mexicanos. Por ello el Politécnico ha sumado su potencial científico y tecnológico para aportar conocimiento e innovaciones, ante los desafíos que se han derivado de la crisis sanitaria por esta nueva enfermedad.

En tanto, la científica de la Escuela Superior de Medicina (ESM), Jazmín García Machorro, informó que este proyecto de investigación, en el que participan diversas instituciones educativas y de salud, es apoyado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Agregó que en este esfuerzo se liga la práctica científica con la clínica, para caracterizar y evaluar si la población que ha recibido las vacunas citadas es inmune al SARS-CoV-2.

Protocolo de la investigación

Explicó que en la primera etapa usarán herramientas bioinformáticas para analizar secuencias genéticas de los virus de la influenza y del SARS-CoV-2, así como del bacilo de la tuberculosis (BCG), para detectar si cuentan con proteínas que posean sitios en común.

Posteriormente, a partir de esos pequeños pedacitos similares, se harán estudios en ratones con proteínas sintéticas y, finalmente, se medirá la respuesta de anticuerpos y la inmunidad celular en muestras de pacientes.

La especialista en virología, adscrita al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I, señaló que la historia clínica y de vacunación del paciente son útiles para determinar si el repertorio antigénico al que ha estado expuesto está relacionado con haber adquirido ese tipo de inmunidad. Por tal motivo, a los participantes en el proyecto se les informará la cantidad de anticuerpos que reconocen a los virus de influenza y SARS-CoV-2, así como al bacilo BCG.

Mientras que la Dra. García Machorro precisó que de comprobar que existe una correlación entre la respuesta de anticuerpos y los datos clínicos de los pacientes, se promoverá una modificación en el esquema de vacunación, ya que la vacuna de la tuberculosis (BCG) se aplica únicamente al nacer, además, se impulsará la inmunización anual contra la influenza, con el propósito de mejorar la protección contra SARS-CoV-2.