Vera Peters: La historia de esperanza para las pacientes con cáncer de seno

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Vera Peters fue una oncóloga canadiense que ayudó a miles de mujeres diagnosticadas con cáncer a conservar sus senos. Vera logró un cambio en una época en la que los doctores parecían preocuparse poco por los sentimientos y la autoestima de sus pacientes.

La Dra. Peters es el claro reflejo de cómo la medicina puede ser puesta a la orden de la humanidad. Su historia no solamente es muy inspiradora, sino también es una dura lección sobre cómo los visionarios pueden ser duramente criticados por sistemas retrógrados.

¿Conoces su historia?

¿Qué aportó Peters a la medicina?

Durante la década de 1950, antes de las investigaciones realizadas por Vera, el tratamiento habitual para los casos de cáncer de mama era la mastectomía radical. Este enfoque buscaba asegurar la extirpación completa de todo el tejido cancerígeno en la zona. Este tratamiento resultaba “eficiente” y rápido.

Sin embargo, este tratamiento tan invasivo generaba un fuerte impacto psicológico y social en las pacientes: la extirpación completa de ambos senos. Cabe destacar que para la época contaban con muy pocas alternativas estéticas para disimular el fuerte impacto visual de la amputación de los senos.

Peters demostró que, la aplicación de tumorectomía reforzada con un tratamiento de radioterapia, resultaba tan eficiente en el tratamiento del cáncer de mama como una mastectomía completa. Además, sin someter al paciente a un duro trauma psicológico.

A pesar de que sus aportes a la medicina tardaron un tiempo en echar raíces y fueron duramente criticados por la comunidad médica. El impacto del tratamiento propuesto por Vera Peters cambió de forma irreversible la forma en que hoy en día se trata el cáncer de seno. Muchas de sus técnicas siguen, en esencia, vigentes hoy en día y se aplican hasta en el 90% de casos diagnosticados de cáncer de mama en USA y Canadá.

Duras críticas a la innovación

Peters no solamente tuvo que luchar contra los estragos que el cáncer de seno causaba en sus pacientes, al mismo tiempo tuvo que lidiar con el rechazo que sus ideas causaban en una comunidad médica ultra conservadora y dominada casi totalmente por hombres.

A pesar de sus logros y una destacada carrera como médico oncólogo, Vera Peters no era tomada en serio por sus colegas.

Una buena parte del rechazo que sufrió Vera en su época tenía que ver con el riesgo que sus aportes suponían para la industria médica, particularmente para los cirujanos oncólogos.

“Sus colegas no podían creerlo. Ver una reducción significativa en las cirugías que promocionan generaba todo tipo de problemas políticos, financieros y de todo tipo. Los cirujanos simplemente no estaban dispuestos a aceptarlo.”

Dice Jennifer Ingram en relación a los aportes de su madre, Vera, en la década de 1970.

La carrera médica de Peters estuvo llena de traspiés y frustraciones. De hecho, la celebrada oncóloga renunció al Hospital Princess Margaret de Toronto debido a lo que ella consideraba que eran prácticas arbitrarias en el tratamiento de mujeres con cáncer.

No fue hasta su retiro definitivo en el año 1976 que comenzó a recibir el reconocimiento que tanto merecía de la comunidad médica. En los años posteriores recibió doctorados honoríficos de las universidades de York y Queens.

Como una gran ironía de la vida, Vera Peters falleció en el año 1993 por consecuencia de un avanzado cáncer de mama.