Las agresiones tienen una cercana relación con el sector salud. No solo son estos profesionales quienes deben lidiar con las consecuencias físicas y psicológicas. Frecuentemente son también víctimas de estos ataques, particularmente en México. Pero una forma de ataque que muchas veces pasa desapercibida es la violencia de pareja. Aquí, los radiólogos podrían ser héroes.

Así lo propone una investigación publicada en Radiology por la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. Bharti Khurana, autora líder del estudio, comenta que la violencia de pareja íntima (IPV) deja secuelas físicas, psicológicas y sexuales. A través del análisis de imagen, estos profesionales podrían identificar potenciales víctimas y guiarlas para detener este abuso.

La radiología ha tenido contribuciones significativas para detectar trauma no-accidental en niños. Así, la identificación del abuso pediátrico es parte fundamental en el entrenamiento. Sin embargo, poco se sabe sobre el rol de la imagenología en la detección de la violencia de pareja íntima. Los exámenes clínicos pueden ofrecer pistas tempranas del IPV basadas en patrones en las lesiones.

El rol del sector salud en la violencia de pareja

Para su estudio, el equipo analizó registros médicos de 185 pacientes. Todas ellas formaron parte de un programa de violencia de pareja entre 2015 y 2016. Se compararon las imágenes clínicas de estas mujeres con las de 555 participantes de control. Asimismo, se contrastaron estas observaciones con estudios realizados a las mismas personas abusadas 5 años atrás.

En promedio, las pacientes que sufrieron violencia de pareja acudían con mayor frecuencia al médico. Específicamente, hacían 4 veces más citas con expertos de radiología comparado con el grupo de control. Las lesiones más frecuentes fueron fracturas agudas, pérdida del embarazo y restricción del crecimiento intrauterino. Por ello, las mujeres con estas condiciones presentaron un riesgo entre 2 y 4 veces mayor de ser víctimas de abuso doméstico.

También se construyó un perfil promedio para las víctimas de violencia de pareja. La gran mayoría (96 por ciento) son mujeres con una edad media de 34.2 años. Además, tendían a no tener un hogar (28 por ciento), poseer un historial psiquiátrico (64 por ciento) y sufrir drogadicción (24 por ciento). Khurana comenta que el fin último del equipo es crear una guía para los radiólogos. Así, podrán identificar señales de alerta para contactar a las autoridades o programas adecuados.