Hoy en día, el Bluetooth es ampliamente utilizado en la vida cotidiana. La tecnología incluso se aplica dentro del sector salud. Ya se han creado pastillas a control remoto que podrían ser usadas para administrar fármacos. Hasta en México se han desarrollado proyectos para el monitoreo de ciertos marcadores en los pacientes. Sin embargo, esta innovación no está libre de riesgos.

De acuerdo con Medium, un grupo de 250 científicos de 40 países ha dirigido una petición a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En el documento, piden a las instituciones reconocer los riesgos de los dispositivos e innovaciones inalámbricas. Apuntan que aparatos como los AirPods de Apple podrían incrementar el riesgo de cáncer. Esto, debido a la radiación y las ondas electromagnéticas que emite el Bluetooth directo en el conducto auditivo.

Una acción organizada contra los riesgos del Bluetooth

Los autores de la petición no mencionan directamente ningún producto en el documento. Tampoco nombran al Bluetooth en ninguna parte. Específicamente se refieren a cualquier tecnología que represente una exposición a Campos Electromagnéticos No-ionizados (EMF). Los expertos reclaman a las autoridades una regulación insuficiente para proteger a los usuarios frente a este fenómeno.

Numerosas publicaciones científicas recientes han mostrado que los EMF afectan a los seres vivos. Incluso cuando se trata de una exposición menor a los niveles aceptados por las guías nacionales e internacionales. Los efectos de este fenómeno incluyen un incremento en el riesgo de cáncer. Estrés celular, daños genéticos, cambios en el sistema reproductivo y desórdenes neurológicos.

Joel Moskowitz, uno de los firmantes, aseguró a Medium que hay poca investigación específica sobre el Bluetooth. Sin embargo, apunta que hay suficiente evidencia sobre EMF para justificar el potencial efecto negativo de los audífonos inalámbricos. El experto reafirma que los dispositivos también se comunican entre sí con emisiones que pasan directamente por el cerebro. Apuntó que estos impulsos también podrían tener repercusiones de salud significativas a largo plazo.

Como parte de la petición, los científicos firmantes sugirieron una serie de acciones concretas. Pidieron a la OMS y la ONU crear estrategias específicas para proteger a niños y embarazadas de los riesgos del Bluetooth y otras tecnologías similares. Asimismo, exigieron endurecer las guías y fomentar a los productores a desarrollar dispositivos más seguros.

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