Ser una persona de talla baja en México es algo más común de lo que algunos piensan. De hecho, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2023 menciona que esta condición afecta a 1 de cada 7 niños y niñas en el país. Un punto muy importante que se debe mencionar es que el diagnóstico profesional no siempre se realiza de manera oportuna.
Esta condición no solo afecta el desarrollo corporal, sino que también deja huellas profundas en la autoestima, la seguridad y el bienestar emocional durante la infancia, una etapa clave para construir una vida plena.
También lee: IMSS rompe récord: alcanza la cifra más alta de puestos de trabajo registrados de la historia
¿Qué significa ser una persona de talla baja?
La talla baja se define clínicamente como una estatura que está más de dos desviaciones estándar por debajo de la media para la edad y el sexo, lo que generalmente corresponde a estar por debajo del percentil 3 en las curvas de crecimiento estándar.
Esta definición se basa en datos poblacionales y permite identificar a los niños cuya estatura es significativamente inferior a la esperada para su grupo de edad y sexo.
Las características de la talla baja pueden variar según la etiología. En la mayoría de los casos, la talla baja puede ser una variante normal, como ocurre en la talla baja familiar (cuando los padres también son de baja estatura) o en el retraso constitucional del crecimiento y la pubertad, donde el crecimiento y la maduración ósea están retrasados pero finalmente alcanzan una estatura adulta dentro del rango familiar.
Gráfica del día: Las mejores universidades del mundo en 2025
¿Qué representa ser una persona de talla baja en México?
El costo emocional de crecer a un “ritmo diferente” no se mide con una regla, sino que se refleja en la mirada: en la inseguridad que aparece cuando no alcanzan el estante más alto o cuando no pueden participar como sus compañeros en actividades físicas. De acuerdo con la Dra. Merari Duarte, gerente médico endocrinología Merck, estas experiencias cotidianas pueden generar las siguientes consecuencias.
- Inseguridad y retraimiento social: dificultades para integrarse, burlas o sensación de “ser diferente”.
- Bajo rendimiento escolar: pérdida de motivación y confianza en sus capacidades.
- Impacto a largo plazo: efectos en la salud mental que pueden persistir hasta la adultez.
Por todo lo anterior, una detección temprana no sólo ayuda a corregir el crecimiento físico, sino que también protege la autoestima y fomenta una infancia segura y feliz.
También lee: Premio Vitalis 2025 a los mejores médicos certificados de México: Lista con todos los ganadores
Un problema de salud pública nacional
En México, la prevalencia nacional de talla baja es del 13.9%, lo que representa un reto de salud pública que va más allá de lo individual. Una de las causas más comunes es la deficiencia de hormona del crecimiento, una condición tratable con resultados excepcionales si se identifica a tiempo.
“El crecimiento infantil es mucho más que una cuestión de centímetros. Cuando una niña o un niño se siente distinto a los demás, su autoestima y su relación con el entorno se ven afectadas. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado les permiten crecer con confianza”, explica la Dra. Duarte.
En México, la creencia de que “el tiempo lo resolverá” suele retrasar la consulta con un especialista; sin embargo, posponer una valoración médica puede tener consecuencias no solo en el desarrollo físico, sino también en el bienestar emocional.
Detectar la talla baja a tiempo no es solo una acción médica, sino una inversión en el futuro emocional de miles de niñas y niños mexicanos. Porque en el crecimiento, cada centímetro cuenta y cada revisión puede cambiar una historia.
