Una de las actividades más peligrosas que comenten los pacientes es la automedicación. En especial el consumo de antibióticos sin el consentimiento de un médico es lo peor que se puede realizar. Aunque lo hacen sin una mala intención ha propiciado fenómenos actuales como la farmacorresistencia.

A raíz del panorama actual es que algunos países han optado por implementar medidas de regulación. En el caso de México, desde hace poco más de una década es obligatorio presentar una receta médica al momento de adquirir un medicamento de este tipo en cualquier establecimiento.

A su vez, hace tiempo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realizó un estudio en nuestro país. Lo que se detectó es que más del 80 por ciento de las prescripciones de medicamentos en los consultorios anexos a farmacias son erróneas.

Peligros de su abuso

En la vida moderna se ha multiplicado de forma drástica el uso de antibióticos y, sobre todo, la prescripción de manera no razonada. De ahí que su consumo es un factor que altera de forma importante a la microbiota, alertó Luis Manuel Perea Mejía, profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Agregó que existe la intestinal, oral, vaginal y de la piel, la cual forma comunidades en diferentes nichos; además, la pulmonar, del ojo, seminal y de la placenta.

El universitario abundó que medicamentos no antibióticos, como los que se usan para enfermedades crónicas del corazón, diabetes y baja de triglicéridos, también ocasionan alteraciones en estos nichos de microorganismos, al igual que la dieta, el estilo de vida y la modificación del sistema inmune a través del uso de diversos fármacos.

De vital importancia

Perea Mejía enfatizó que en el cuerpo humano, un grupo de microorganismos que conforman la microbiota convive con el sistema inmune del organismo, con el que debe mantenerse en equilibrio. Recalcó que se adquiere a partir del nacimiento (según el tipo de parto, natural o cesárea) y durante los primeros años de vida, donde influye la edad del destete y si la alimentación es con lactancia materna o con fórmula.

“Desde la colonización inicial induce anticuerpos contra diferentes estructuras bacterianas y, a mayor diversidad de microorganismos, mayor potencial de protección”.

Sin embargo, cuando está en desequilibrio se asocia con enfermedades, en especial infecciones oportunistas como caries, enfermedad periodontal, infección de vías urinarias, colitis, peritonitis, neumonía y otitis media, entre otros padecimientos.

Entre las funciones metabólicas de la microbiota, Perea Mejía comentó su participación en la síntesis de vitaminas K, biotina y folatos, absorción de iones, conversión de bilirrubina en urobilinógeno, conservación de nutrimentos no degradados por las enzimas intestinales y producción de ácidos grasos de cadena corta que pueden ser usados como combustible del organismo.