Crisis por nuevos antibióticos: OMS reconoce un “estancamiento” mundial

De acuerdo con la OMS, en 2021 solo había 27 nuevos antibióticos en desarrollo clínico contra patógenos que se consideran prioritarios.

  • La penicilina es considerada como el primer antibiótico de la historia.
  • Según los análisis anuales de la OMS, en 2021 solo había 27 nuevos antibióticos en desarrollo clínico contra patógenos que se consideran prioritarios, frente a los 31 de 2017.
  • El principal inconveniente es el largo proceso que se debe superar para el diseño de nuevos fármacos.

Dentro de la lista de problemas que enfrenta la humanidad se agrega uno más y es el desarrollo de nuevos antibióticos. Aunque se trata de uno de los inventos más importantes de la era moderna, los existentes ya son insuficientes para hacer frente a infecciones. Algunos han perdido eficacia y fenómenos como la resistencia antimicrobiana cada vez son más alarmantes.

¿Qué es un antibiótico?

Se trata de compuestos que las bacterias y los hongos producen de forma natural para matar o inhibir especies microbianas rivales. Este fenómeno se conoce desde hace mucho tiempo, y podría explicar por qué los antiguos egipcios aplicaban una cataplasma de pan mohoso a las heridas infectadas.

Por su parte, de manera oficial se considera al profesor Alexander Fleming como el inventor de esta importante innovación. En 1928 descubrió la penicilina y desde entonces nada ha sido igual.

Su descubrimiento marcó el comienzo de la era de los antibióticos porque antes no existía un tratamiento eficaz para infecciones como la neumonía, la gonorrea o la fiebre reumática.

El preocupante panorama actual

Pero ahora es momento de viajar al presente. El desarrollo de nuevos antibióticos está “estancado” y es insuficiente para hacer frente a la creciente amenaza de la resistencia microbiana, alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Desde 2017, solo se han aprobado doce antibióticos, diez de ellos de clases que ya enfrentan resistencias.

“Hay una gran brecha en el descubrimiento de tratamientos antibacterianos, y aún más en el descubrimiento de tratamientos innovadores. Esto supone un serio reto para superar la creciente pandemia de resistencia a los antimicrobianos y nos deja a todos cada vez más vulnerable a las infecciones bacterianas, incluidas las más simples”, dijo Hanan Balkhy, subdirectora de la OMS para esta área.

Según los análisis anuales de la OMS, en 2021 solo había 27 nuevos antibióticos en desarrollo clínico contra patógenos que se consideran prioritarios, frente a los 31 de 2017.

En términos más generales, el informe describe que, de los 77 antibacterianos en fase de desarrollo clínico, 45 son “tradicionales” y 32 son “no tradicionales”. Entre estos últimos se encuentran los anticuerpos monoclonales y los bacteriófagos, que ofrecen nuevas oportunidades para abordar las infecciones por bacterias resistentes a los antimicrobianos desde diferentes ángulos.

Por término medio, la resistencia a la mayoría de los nuevos fármacos se registra dos o tres años después de su entrada en el mercado.

Un largo camino para la aprobación

Entre los obstáculos para el desarrollo de nuevos antibióticos se encuentran el largo camino hasta la aprobación, el alto coste y las bajas tasas de éxito. En la actualidad se tarda entre 10 y 15 años en conseguir que un candidato a antibiótico pase de la fase preclínica a la clínica. En el caso de los antibióticos de las clases ya existentes, sólo uno de cada 15 en fase de desarrollo preclínico llega a los pacientes. En el caso de los más innovadores, la cifra se reduce a uno de cada 30 candidatos.

En la actualidad, de los 27 antibióticos en fase de desarrollo clínico que abordan patógenos prioritarios, sólo seis cumplen al menos uno de los criterios de innovación de la OMS.

La pandemia de COVID-19 también ha obstaculizado el progreso, ha retrasado los ensayos clínicos y ha desviado la atención de los ya limitados inversores.

La OMS señala que se necesitan inversiones urgentes y concertadas en investigación y desarrollo por parte de los gobiernos y el sector privado para acelerar y ampliar la oferta de antibióticos, especialmente aquellos que puedan tener un impacto en entornos de bajos recursos, que son los más afectados por la resistencia microbiana.