A poco más de un año de la aparición de la Covid-19 el problema sigue fuera de control en la mayoría de los países. En algunos se ha logrado una relativa estabilidad aunque durante las últimas semanas ha desaparecido. En naciones como España, Italia y Francia ya ha signos de un repunte que amenaza con generar una cuarta ola de casos. Inclusive en algunas ciudades ya se ha ordenado un nuevo confinamiento como medida preventiva. En tanto que Brasil se mantiene como el actual epicentro del problema debido a la gravedad de su situación.

Mientras que por otra parte las investigaciones científicas no se han detenido. Gracias al trabajo de especialistas fue posible conseguir la vacuna contra esta nueva enfermedad. Mientras que ahora se trabaja en la identificación de fármacos específicos que ayuden en la recuperación de quienes ya se infectaron.

Una enfermedad que provoca múltiples daños

Por su parte, otro de los objetivos actuales es identificar por completo las afectaciones que provoca la Covid-19 en quienes logran superarla. Con base en la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen 70 millones de supervivientes. Todos son casos de éxito en el sentido de que enfrentaron el problema y siguen con vida para contarlo. Aunque no todos pueden presumir de mantener un estado perfecto en estos momentos.

En ese sentido, si algo ha mostrado la infección es que al desaparecer el virus SARS-CoV-2 del cuerpo no necesariamente significa que el paciente alcance una recuperación total. De hecho se estima que siete de cada 10 recuperados desarrollan secuelas. Dentro de las más frecuentes están fatiga, debilidad muscular, pérdida de olfato, depresión, náuseas, arritmia cardíaca, dificultades para conciliar el sueño y ansiedad.

Otras afectaciones que genera la Covid-19

Pero ahora un trabajo realizado por la Universidad de Manchester ha identificado otras tres secuelas. Al revisar 56 estudios se encontró una relación directa entre la Covid-19 y el desarrollo de problemas auditivos y vestibulares.

De forma más concreta se concluyó que el 7.6 por ciento de los supervivientes ha sufrido de pérdida de audición, el 14.8 de tinnitus y el 7.2 por ciento de vértigo.

Ahora bien, el Dr. Kevin Munro, quien encabezó el trabajo dijo que esto no es una novedad. Al menos en los problemas relacionados con el oído suele existir una asociación directa con otras enfermedades virales como la meningitis, rubeola o el sarampión.

Lo que ahora falta por determinar es la duración de estas secuelas recién identificadas. Mientras en algunos de los casos analizados desaparecieron en cuestión de semanas, en otros se prolongaron por meses y hay algunos en los que a la fecha se mantienen. Con esto existe el riesgo pontencial a que este tipo de secuelas puedan permanecer de por vida.