El genetista antiaborto que identificó el síndrome de Down y será beatificado por la Iglesia

Se estima que el genetista trató a más de 9.000 pacientes con discapacidad intelectual y analizó alrededor de 30.000 pruebas cromosómicas.

Se trata del pediatra y genetista francés Jérôme Jean Louis Marie Lejeune (1926-1994), quien en 1962 fue designado como experto en genética humana en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, en 1964 fue nombrado Director del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia y en el mismo año se ubicó en la Facultad de Medicina de la Sorbona la primera cátedra de Genética fundamental. Lo cual lo llevó a transformarse en candidato número uno al Premio Nobel.

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¿Santo o no?

Según la investigación hecha por la BBC, era “Amigo personal del entonces papa Juan Pablo II (1920-2005), primer presidente de la Pontificia Academia para la Vida, hombre cercano a la organización conservadora Opus Dei, y acérrimo crítico de las iniciativas para la legalización del aborto, Lejeune llegó a ser considerado como un futuro santo desde el día de su muerte”.

Sin embargo, no fue sino hasta 13 años después de su muerte que la iglesia abrió su proceso de canonización, en fase diocesana, es decir, con religiosos e investigadores en París, donde vivía, recopilando información biográfica que da fe de su relevancia y potenciales virtudes.

“Con el reconocimiento de sus virtudes heroicas, se necesita un milagro atribuido a su intercesión para la beatificación”, explica el vaticanista italiano Andrea Gagliarducci a BBC Brasil.

“[Eso significa algo] que es científicamente inexplicable, atribuido a la intercesión del [candidato a] santo”.

Para ello, según detalla, existen dos comisiones en la Congregación para las Causas de los Santos: una compuesta por expertos médicos y la otra por teólogos.

“No será inmediato”, señala. “Pero puede que no pase mucho tiempo. Depende de cuántos casos [de milagros potenciales] se presenten a la Congregación”.

En esta etapa del proceso, una buena campaña de información ayuda a aprovechar la causa. Esto se debe a que cuanta más gente sepa sobre la candidatura del futuro santo, más gente rezará por él. Y finalmente, cuantas más personas oren por él, mayor será la posibilidad de que se atribuyan eventos inexplicables a su ayuda.

A Model of Catholic Bioethics: Venerable Jérôme Lejeune — The National  Catholic Bioethics Center

Como explica el sociólogo Francisco Borba Ribeiro Neto, coordinador del Centro Fe y Cultura de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUC-SP), el tiempo necesario para reconocer un milagro suele depender de dos factores.

“Cuántas personas tienen devoción hacia su memoria y le piden que interceda por ellas, y cuánto se invierte en su causa de beatificación, tanto institucional como financieramente”, señala a BBC Brasil.

“Cuanto más se conoce y más recursos tienen los responsables de su causa de beatificación para encontrar personas y profundizar las indagaciones para corroborar los milagros, más rápido avanza el proceso”.

Hasta la fecha, no hay constancia de que se esté analizando algún posible milagro atribuido a Lejeune.

¿Sus logros lo convierten en un santo?

Sin duda, uno de sus logros más importantes fue el descubrimiento del Síndrome de Down, el cual descubrió cuando estaba examinando los cromosomas de un niño con dicho síndrome. El cual arrojó la trisomía 21, la anomalía genética que causa la enfermedad.

Se estima que trató a más de 9.000 pacientes con discapacidad intelectual y analizó alrededor de 30.000 pruebas cromosómicas. En 1964, se convirtió en el primer profesor de genética en la Facultad de Medicina de París.

“Sin embargo, Ljeune fue muy firme en sus críticas. Tenía la convicción moral, no solo desde el punto de vista cristiano, sino desde el punto de vista científico, de que no estaba bien practicar el aborto, ni realizar la fecundación fuera del útero ni ninguna otra manipulación en el embrión”.

De pro-vida a pro-muerte por algunos

Aún así y a pesar de sus relaciones políticas y religiosas algunos están en contra de su beatificación.

“A estas alturas, parece muy extraño que la Iglesia católica, en este caso el papa Francisco, reconozca las virtudes heroicas de este hombre. Sus virtudes eran solo científicas, porque en relación a la vida de mujeres y adolescentes, en realidad contribuyó de alguna manera a la muerte”.

Pues en países donde el aborto es ilegal, miles de mujeres terminan buscando clínicas clandestinas y muriendo por las precarias condiciones.

“Ser contrario a la legislación que permite a las mujeres decidir si quieren o no abortar en algún momento de la vida es, de hecho, estar en contra de la vida”.

¿Tú que piensas?

Con información de la BBC.

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