La salud es uno de los aspectos más importantes para cualquier persona. Aunque existen algunas enfermedades y padecimientos hereditarios que no se pueden evitar, la mayoría sí es posible prevenirlos o al menos retrasar su aparición. Para eso es necesario seguir todas las recomendaciones básicas como la práctica de ejercicio, mantener una alimentación equilibrada y alejada de vicios nocivos. Aunque existen algunos problemas de salud exclusivos de las mujeres también hay otros que cualquiera puede desarrollar pero son ellas quienes tienen una mayor incidencia.

Ante el actual panorama la compañía líder en servicios de asistencia Allianz Partners comparte los cinco más frecuentes con el fin de impulsar la prevención y la toma de decisiones acertadas. Recuerda que a través de revisiones periódicas es posible identificar los problemas desde sus primeras etapas para aumentar las probabilidades de curación.

Cáncer de mama

En México, el cáncer de mama es uno de los principales problemas de salud en la mujer al ocupar el sexto lugar en causa de muerte. Esta enfermedad crónica se puede desarrollar por factores relacionados con edad, inicio temprano del ciclo menstrual, menopausia tardía, lactancia materna, obesidad y exposición a la radiación. Por ello, es indispensable que a tus pacientes les indiques que se realicen una vez al mes un examen de autoexploración. Mientras que de manera anual lo ideal es un ultrasonido o una mastografía. Muchas veces el cáncer es asintomático en su etapa inicial, por lo que el monitoreo médico constante podría detectar oportunamente esta enfermedad.

Cáncer cervicouterino

El cáncer del cuello uterino es una neoplasia de relevancia en salud pública por la magnitud que presenta en el mundo respecto a la morbilidad y mortalidad. La Secretaría de Salud (SSa) indica que esta enfermedad es la segunda causa de muerte de origen médico entre las mujeres mexicanas de 15 a 29 años. Mientras que es la primera en aquellas de 30 a 59 años. Por ello, acudir de manera periódica con un ginecólogo es de suma importancia, en especial si se toma en cuenta su alto potencial de ser prevenible.

Enfermedades cardiovasculares

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las enfermedades cardiovasculares (ECV) como un grupo de desórdenes del corazón y de los vasos sanguíneos. Dentro de las más frecuentes están la afección coronaria, enfermedad cerebrovascular, hipertensión, enfermedad arterial periférica, cardiopatía reumatica e insuficiencia cardíaca. En conjunto se estima que provocan la muerte de más de 50 mil mujeres al año en nuestro país, lo que representa 289 decesos al día. Llevar una vida equilibrada y saludable orientada por expertos puede ayudar a la prevención de este padecimiento.

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad crónica que se puede presentar en cualquier persona aunque es mucho más frecuente en mujeres que en hombres. Tan solo en México se estima que existen aproximadamente ocho millones de mujeres que la padecen. En tanto que una de cada tres son mayores de 50 años aunque el 80 por ciento no lo sabe.

La detección y tratamiento de esta enfermedad es muy importante, pues de ser tratada de manera adecuada, se pueden evitar afecciones mayores. Es vital que las pacientes mantengan una comunicación constante con su médico tratante.

Depresión

La depresión es otro problema de salud pública al que cualquiera se encuentra expuesto. Aunque de acuerdo con la OMS es más común en mujeres que en hombres, siendo 1.5 veces más frecuente a causa de procesos físicos como la menstruación o el embarazo. En muchas ocasiones esta enfermedad es postergada e ignorada porque sus síntomas se confunden con la sensación de tristeza, lo cual parecería que se le puede restar importancia. Por eso el tratamiento oportuno con un terapeuta capacitado puede evitar consecuencias mayores.

El 15 por ciento de las mujeres adultas del país presentan síntomas leves de depresión. Si bien esta enfermedad en México ocupa un lugar bajo como causa de muerte, existe un incremento particularmente agudo en las mujeres de entre 11 y 20 años de edad. No obstante, la depresión puede prevenirse con tratamientos efectivos y un acercamiento psicológico adecuado.