Aunque la Covid-19 se ha convertido en el tema más analizado y discutido de este 2020, permanecen muchos aspectos sin ser respondidos. La enfermedad se mantiene misteriosa en algunos rubros y eso ha derivado en que no se haya conseguido un control real. Desde conocer su origen hasta encontrar una cura. De igual forma, el registro relacionado con los síntomas que provoca la enfermedad se encuentra en aumento constante. De manera periódica se actualiza con nuevas señas que se agregan para lograr una detección adecuada.

En ese sentido, aunque las señas generales son fiebre, tos seca y cansancio, las afectaciones son generales y afectan a todo el cuerpo. Inclusive el aspecto mental es uno de los más dañados por todo lo que implica ser infectado. El desgaste emocional es tan fuerte que alrededor de la mitad de los supervivientes de la enfermedad permanecen con trastornos emocionales durante tiempo indefinido.

Pero ahora ha ocurrido un fenómeno que todavía no cuenta con una respuesta definitiva. Se trata de un síntoma que estuvo presente en gran parte de los casos de esta cepa de coronavirus durante los primeros meses de la pandemia. Pero de manera misteriosa, ha dejado de ser recurrente en los pacientes durante el actual repunte que se vive a nivel mundial.

Afectación que ha desaparecido en la mayoría de nuevos casos

Durante el I Congreso AEDV Virtual Otoño 2020 realizado por la Academia Española de Dermatología y Venereología se mencionó que las lesiones en la piel han dejado de aparecer en los recientes casos positivos de este infección. En especial son cinco las que se manifestaron en el pasado: erupciones en zonas acrales, erupciones vesiculosas, lesiones urticariformes, erupciones máculo-pápulosas y necrosis.

Los especialistas coincidieron en que ahora se ven menos síntomas cutáneos en los pacientes, aunque la incidencia de la Covid-19 se mantiene a la alza. Acerca del motivo, se han manejado dos hipótesis que podrían ofrecer una respuesta.

¿A qué se debe?

La primera expone que la época del año es la culpable. El máximo apogeo de la primera ola de casos ocurrió durante la primavera en gran parte del mundo y probablemente el clima cálido combinado con el patógeno habría sido el responsable.

En tanto que la segunda idea afirma que el actual repunte ha sido provocado por una mutación del virus y por eso los síntomas han cambiado. En ese sentido, también se debe recordar que hace unos meses se identificó una nueva cepa denominada D614G. Su principal característica es que provoca que el SARS-CoV-2 sea hasta 10 veces más infeccioso.

Todavía no queda claro cómo surgió pero podría haber sido ocasionada por factores ambientales como la radiación ultravioleta o por un error en el proceso de réplica de DNA. Mientras que en un inicio fue descubierta en algunas naciones asiáticas como Filipinas y la India, poco tiempo después se afirmó que también tenía presencia en la mayoría de Europa.

Por lo pronto, permanecen las investigaciones en torno a lo que habría originado la desaparición de las lesiones cutáneas que antes eran bastante frecuentes en los pacientes infectados.