Falla prueba clínica de desfibrilador en chaleco… pacientes se rehusaban a usarlo

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Desde su invención en 1947 y su acceso comercial en forma portátil a mediados de la década de los 60, el desfibrilador ha mejorado significativamente las probabilidades de supervivencia de quienes sufren un ataque cardiaco. Sin embargo, algunas innovaciones y propuestas novedosas de esta tecnología, aunque efectivas desde el punto de vista médico, podrían no resultar eficaces por desiciones de las personas.

Los resultados de una prueba clínica con 2 mil 302 participantes, publicado en el New England Journal of Medicine, apuntan a que un desfibrilador automático montado en un chaleco no reduce la tasa de mortalidad en pacientes que recientemente han sufrido de un ataque cardiaco.

El principal resultado, de acuerdo con el autor principal y profesor de la Universidad de California, Jeffrey Olgin, en entrevista con Reuters, es que muchos participantes simple y sencillamente decidieron no utilizar este nuevo desfibrilador. Entre quienes sí lo usaron, se registró una tasa de fallecimiento hasta 74 por ciento más baja con respecto al resto.

Valentina Kutyifa y Michael Field, profesora del Centro Médico de la Universidad de Rochester y miembro de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur respectivamente, también comentaron a la agencia que la baja adherencia en la prueba clínica trajo más preguntas que respuestas. Sin embargo, creen que sería benéfico ofrecer este desfibrilador a pacientes altamente motivados.

El chaleco, desarrollado por Zoll Medical, fue probado en Estados Unidos, Polonia, Alemania y Hungría. El dispositivo fue diseñado para proteger a los pacientes que han sido víctimas de un ataque cardiaco durante los 40-90 días que deben pasar para que se pueda implantar un sistema desfibrilador automático en el pecho de la persona.

Los investigadores encontraron que, después del primer mes, menos de la mitad utilizaba el chaleco desfibrilador todo el tiempo (como era recomendado). Sin embargo, encontraron que el dispositivo tenía una probabilidad en 10 de que, cada día, hubiera una falsa alarma. Aunque se puede desactivar manualmente este aviso, algunos participantes experimentaron hasta 100 eventos del estilo durante los 90 días de la prueba clínica.

Olgin apuntó que la tendencia durante el estudio clínico fue que, si los pacientes podían soportar las fallas del dispositivo, utilizarían el desfibrilador casi 24 horas al día. Otros factores, como su precio (una renta de tres mil dólares al mes), lo ajustado de la talla y la irritación en la piel también influyeron en la baja adherencia.