Formas en que las que el refresco afecta al sistema inmunológico

Según datos de la UNAM, México es el primer consumidor de refrescos en el mundo, con un promedio de 163 litros por persona al año.

Una mala pero no tan sorprendente noticia es que el refresco es perjudicial para la salud. Ya que no sólo obstaculiza la cintura, también es malo para la salud del corazón y el sistema inmunológico.

Así que sí, los refrescos pueden causar estragos en el sistema inmunológico y hacerlo susceptible a contraer infecciones.

¿Cómo la soda obstaculiza el sistema inmunológico?

Los refrescos están hechos principalmente de azúcar, que se sabe que debilita el sistema inmunológico. Esto puede dificultar la forma en que el cuerpo combate la enfermedad.

Tan sólo México, es el primer consumidor de refrescos en el mundo, con un promedio de 163 litros por persona al año, aproximadamente 40 por ciento más que el segundo consumidor: Estados Unidos, con 118 litros, según datos de la Universidad de Yale.

Por lo tanto, a continuación, desglosamos cinco formas en que el consumo rutinario de refresco puede representar una amenaza para la inmunidad.

Alimenta a las bacterias malas

Solo 350 ml de refresco contienen alrededor de 39 gramos de azúcar, que es un anfitrión de muchos problemas de salud cuando se consume en exceso. El azúcar sirve como caldo de cultivo para bacterias y virus y ayuda a que se propaguen fácilmente por todo el cuerpo. El azúcar también inhibe el sistema inmunológico.

Aumenta el riesgo de infección

Esto es válido para todos, pero aún más para las personas que padecen diabetes tipo 2. El azúcar de los refrescos afecta los glóbulos blancos del sistema inmunológico, que son importantes para combatir la infección. Los glóbulos blancos se denominan glóbulos asesinos.

Por lo tanto, es mejor que las personas que padecen diabetes tipo 2 no consuman refrescos.

Aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Beber refrescos con regularidad puede aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Beber bebidas azucaradas de forma habitual puede disminuir la sensibilidad a la insulina, que es un riesgo importante de desarrollar diabetes tipo 2. Además de reducir los refrescos, reducir las grasas saturadas también puede ayudar a reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

Inflamación

Los refrescos pueden provocar inflamación en el cuerpo. Lo que no solo obstaculiza el sistema inmunológico, sino que también puede aumentar el riesgo de desarrollar una enfermedad crónica más adelante en la vida.

Los estudios incluso han encontrado que las personas que beben refrescos con regularidad frente a las que bebían refrescos dietéticos, leche o solo agua tenían niveles más altos de ácido úrico. Lo cual puede promover la inflamación e incluso la resistencia a la insulina.

Mayor riesgo de obesidad

El sobrepeso puede tener un impacto negativo en el sistema inmunológico y beber refrescos con regularidad puede provocar un aumento de peso con el tiempo. Los refrescos ofrecen calorías vacías, lo que significa que no tienen ningún valor nutricional. Las calorías en los refrescos hacen exactamente lo contrario de demostrar cualquier beneficio para la salud: causan daño.

Desde la disminución de la producción de citocinas hasta la función alterada de los linfocitos, la obesidad puede afectar el sistema inmunológico de varias maneras.

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