Conforme pasan los años el cáncer aumenta su presencia nivel mundial y son varios los factores que lo han propiciado. Por una parte está el cambio en las rutinas cotidianas porque el sedentarismo y una mala alimentación aumentan las probabilidades de desarrollar tumores. Además también influye el incremento en la esperanza de vida aunque en realidad a cualquier edad se puede presentar esta enfermedad. A la fecha se generan 191 mil nuevos casos cada año y alrededor de 84 mil decesos.

Ante lo anterior adquiere una fuerte relevancia el trabajo realizado por un grupo de científicos del Instituto de Neurobiología (INB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) porque obtuvieron pequeñas moléculas a partir de la prolactina que podrían ser útiles para el tratamiento del cáncer y de retinopatías vasoproliferativas.

Se les conoce como análogos de la vasoinhibina y son moléculas formadas por tres aminoácidos aislados de la vasoinhibina. Mientras que su impacto es que frenan el desarrollo de vasos sanguíneos.

Otros beneficios

Estos análogos también podrían servir como tratamiento contra la artritis rehumaotide, una de las enfermedades más discapacitantes de la edad adulta, inhibiendo la vascularización patológica de las articulaciones.

Este hallazgo tiene también implicaciones clínicas en la diabetes y podría representar una aportación importante a la salud de la población, en especial a la de nuestro país porque ocupa uno de los primeros lugares en incidencia de esa enfermedad. A la fecha siete de cada 10 diabéticos llegan a presentar algún grado de retinopatía diabética, principal causa de ceguera en México, explicó la líder del proyecto, María del Carmen Clapp Jiménez L.

“Los análogos de la vasoinhibina desarrollados en este proyecto, son fáciles y baratos de producir, y mantienen la potencia completa de la vasoinhibina, pero tienen mayor estabilidad. Asimismo, estos análogos cuentan con el respaldo de diversos estudios pre-clínicos y clínicos en modelos de laboratorio y pruebas con pacientes, en los que se demostró la eficacia de la vasoinhibina. Estos análogos se encuentran en el proceso de obtención de patente nacional e internacional”.

El descubrimiento culmina una investigación que se desarrolló por más de 30 años. Previamente, Clapp Jiménez L. y sus colaboradores descubrieron un nuevo efecto de la prolactina: algunos de sus fragmentos, de diferentes tamaños (vasoinhibina), inhiben la formación de vasos sanguíneos, denominada angiogénesis. Este hecho tiene perspectivas clínicas relevantes porque hay una gran cantidad de padecimientos de alto impacto que depende de una sobreproducción de vasos sanguíneos, como el cáncer.

La investigación, de la cual también forma parte la estudiante de doctorado María Magdalena Zamora Corona, continuó hasta llegar al desarrollo actual. Juan Pablo Robles Álvarez, también investigador del INB, detalló que las proteínas son estructuras sumamente complejas.

La patente

Carmen Clapp señaló que debido a los buenos resultados que se obtuvieron y a la potencialidad de los oligopéptidos se decidió solicitar la patente nacional. La cual llevó a la obtención del tercer lugar del Programa para el Fomento al Patentamiento y la Innovación 2019, de la UNAM.

Como parte de los hallazgos, recientemente publicados en la revista Angiogénesis, los científicos modificaron el oligopéptido para hacerlo resistente a la digestión. Lo anterior debido a que los tratamientos actuales son invasivos.

Clapp Jiménez destacó que este proyecto es resultado de un esfuerzo conjunto de científicos y estudiantes de la UNAM, quienes colaboran con grupos en Alemania y Sudáfrica, en diversas fases de la investigación.