Es notorio que desde el inicio de la pandemia se transformó por completo la vida de millones de personas. Ahora la educación y el trabajo vía remoto son una modalidad que persiste en gran parte de las naciones. Mientras que no es necesario estar contagiado para sufrir de afectaciones en la salud. Uno de los cambios más notorios se puede apreciar en la dificultad para dormir y el deterioro en la calidad del sueño que prevalece en millones de personas. Era un problema desde antes de la llegada de la Covid-19 y ahora se ha intensificado.

Por lo anterior es que el Día Mundial del Sueño, efeméride que tiene lugar el tercer viernes de marzo, cobra mayor relevancia. El lema de este año es “Sueño regular, futuro saludable” y busca crear conciencia sobre el impacto tanto para bien como para mal que tiene en la salud.

Consecuencias negativas de no dormir de forma correcta

No solo se trata de lograr un descanso del cuerpo y la mente sino que dormir y tener un sueño placentero tiene otras funciones. Cuando no se consigue aumentan las probabilidades a desarrollar múltiples enfermedades y padecimientos. Algunos de los más principales son obesidad, estrés, hipertensión, problemas del corazón y diabetes.

En ese sentido, son muchos los factores que pueden alterar el ritmo circadiano, como el entorno, el estrés o incluso algunos medicamentos. Y como si esto fuera poco, la pandemia ha originado una serie de nuevos desafíos para conciliar el sueño. Según los resultados del estudio Global Sleep Survey 2021, realizado por la empresa tecnológica Philips, hasta un 37 por ciento de los encuestados siente que la crisis sanitaria afectó negativamente su sueño.

Cómo ha cambiado el sueño en la población

Esto se suma a otra gran preocupación en lo que respecta a los hábitos de sueño que es la tecnología. Aunque las luces brillantes en la noche alteran el ciclo de sueño y vigilia, el uso de dispositivos móviles antes de dormir se ha vuelto tan común que más de ocho de cada diez participantes del sondeo afirman utilizar su teléfono celular en la cama. Pese a los efectos negativos que esta práctica genera, muchas personas recurren a los aparatos electrónicos incluso de forma intencional para dormirse. Por ejemplo, en promedio, el 39 por ciento ve la televisión con este propósito.

Por su parte, como lo muestra esta infografía de Statista también destacan las horas de sueño entre la población global. De los 13 mil consultados se obtuvo que el promedio entre semana es de 6.9 horas por noche, mientras que en fin de semana aumenta ligeramente a 7.7 horas. Mientras que de acuerdo con los especialistas lo ideal es dormir entre siete y nueve horas por jornada para realmente lograr un descanso pleno.