La Miopía del Marketing

La miopía del marketing es un concepto que se refiere al fracaso que comete la administración al no reconocer el alcance de su negocio, al “enfocar” de manera errónea sus campañas de marketing.

La miopía del marketing ha acechado a las grandes industrias, e impide su avance e innovación si no ven más allá de su éxito actual.

El hecho de creerse exitosos e imbatibles dentro de un ámbito empresarial, ignorando que los contratiempos o los avances ajenos a nosotros pueden desmontar los esquemas y los compromisos creados para mantener el éxito de nuestra empresa.

El concepto de miopía del marketing, fue definido por Theodore Levitt en 1960 en la revista de Harvard Business Review. Su objetivo era dar a entender el problema de algunas empresas al centrarse en sus productos, dejando de lado las necesidades de su clientela. Levitt señala que la miopía del marketing es cometida por la dirección de la compañía, quienes son los encargados de definir las políticas y los objetivos de la empresa.

El sector que no sabe profundizar en sus diversas actividades y limita su actuación al aumento de las ganancias, el desarrollo de su producto y su presencia en el mercado, tiende a estancarse, pues habrá dejado de lado el factor más importante: el cliente.

Para Theodore Levitt, son 4 los mitos que llevan a no considerar mercados diferentes e impiden la expansión del negocio a otros horizontes:

  • Vincular la tendencia creciente de la empresa a un mayor crecimiento poblacional y a la prosperidad económica del mundo.
  • La concepción de que no existen productos sustitutivos para el producto o servicio que se presta.
  • La creencia de que únicamente aumentando la producción y bajando el coste del producto o servicio, la empresa superará a sus competidores.
  • El error de creer que la seguridad económica se sustenta en la investigación y el desarrollo de su propio producto.

Para asegurar una evolución continua, las empresas deben definir de manera amplia sus sectores, de esta forma podrán aprovechar las oportunidades de crecimiento. Al determinar y actuar sobre la base de las necesidades y deseos de sus clientes, y no creer en la longevidad de su producto o actividad económica.

Las organizaciones deben aprender a pensar acerca de sí mismas no como entidades que producen bienes o servicios, sino como una empresa que hace que la gente quiera hacer negocios con ella.

Lo que obliga a las organizaciones a enfocarse en asumir la función de proveedor de la satisfacción de su clientela, asumiendo esta idea dentro de su misión, extendiendo y creando la actitud adecuada en la totalidad de los integrantes de la entidad.

En palabras del propio Levitt: “la gente no compra productos, compra soluciones”

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS