En una decisión sorpresiva, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó aplicar una tercera dosis de la vacuna contra la Covid-19. Todo esto surge en medio de la postura negativa que mantuvo durante meses. Inclusive fue clara al señalar que lo conveniente era donar insumos a los países más pobres en lugar de ofrecer un biológico adicional a quienes ya cuentan con un cuadro completo.

Pero ahora el máximo organismo sanitario ha cambiado de opinión. Por primera vez reconoce y recomienda una tercera dosis aunque con algunas restricciones con respecto a los fabricantes y las personas que la deben recibir.

¿Qué farmacéuticas sí deben ofrecer una tercera dosis?

En primera instancia, esta indicación solo se aplica para los laboratorios con biológicos aprobados por la OMS para su uso de emergencia y que originalmente fueron pensados con dos dosis. La lista incluye las siguientes seis opciones.

  • Pfizer-BioNTech.
  • Moderna.
  • AstraZeneca.
  • Johnson & Johnson.
  • Sinopharm.
  • Sinovac.

Mientras que el segundo aspecto a considerar es que la tercera dosis solo se recomienda a personas de grupos de riesgo. Dentro de este rubro se encuentran las personas mayores de 60 años y con comorbilidades de gravedad.

La nueva meta de la OMS

Ahora bien, la OMS también pidió a las farmacéuticas acelerar su producción para cumplir con esta nueva recomendación. Además agregó un nuevo objetivo. Lo que ahora se busca es que para mediados de 2022 se haya vacunado con al menos una dosis al 70 por ciento de la población mundial.

En ese sentido, la meta luce sencilla para la mayoría de naciones de Europa que hasta ahora es la región más avanzada. Inclusive países como Portugal ya se encuentran por encima del objetivo en este momento.

Con respecto a Latinoamérica también parece algo que se puede cumplir. En estos momentos Brasil y México son los países de la región con mejores cifras y alrededor de la mitad de sus habitantes ya recibieron al menos una inoculación.

Aunque el mayor problema es África porque es el continente con más carencias y retrasos. En algunos países apenas se ha cumplido con vacunar al dos por ciento de la población. Con este ritmo parece bastante complicado alcanzar la meta de la OMS.