El mundo lleva poco más de un año sumido en una de las crisis más graves de la era moderna. La clara culpable es la pandemia que ya ha provocado más de 115 millones de contagios y 2.57 millones de muertes. Aunque se han logrado ligeros avances con respecto a lo que ocurrió en 2020 todavía no es suficiente. De hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido enfática al afirmar que una reapertura acelerada de actividades podría resultar catastrófica.

Ataques y agresiones contra los médicos

Por su parte, vale la pena recordar un fenómeno triste pero real que ocurrió en nuestro país. Al inicio de la pandemia fueron constantes los reportes de ataques y agresiones contra profesionales de la salud. El desconocimiento de las personas provocó que muchas pensaran que los médicos y enfermeras eran focos de infección. Como consecuencia se les negó el ingreso a establecimientos y en la vía pública se les aventaba cloro.

Mientras en el resto del mundo dedicaban un minuto al día para aplaudir el heroico trabajo de los médicos y demás trabajadores de la salud, en México la profesión fue atacada de manera penosa. En su momento el propio Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) le recomendó a su personal no salir de los hospitales con su uniforme. Con esto se buscaba prevenir posibles ataques y agresiones.

Aunque conforme han transcurrido los meses eso ha cambiado y ahora la percepción que se tiene de los médicos es positiva. Se han acabado ese tipo de agresiones e inclusive diversas marcas han entendido la situación al ofrecer beneficios y gratificaciones para quienes acrediten ser trabajadores de la salud. En algunos estado del país inclusive se ofreció transporte gratuito y los hoteles cercanos a nosocomios ofrecieron hospedaje gratuito a los doctores.

En ese sentido, un caso extremo del que te comentamos cuando ocurrió fue el del Dr. Salvador Jasso en Paracho, Michoacán. El lamentable evento ocurrió en julio del año pasado cuando se vivía uno de los puntos más altos de la pandemia. A su consultorio llegó un paciente en grave estado de salud y con síntomas de Covid-19.

El galeno lo atendió de inmediato e inclusive le aplicó una inyección de dexametasona para desinflamar los pulmones. Además lo canalizó al hospital más cercano para que recibiera una atención especializada. El problema es que el paciente falleció pocas horas después y eso provocó que sus familiares acusaran al médico de ser el responsable de no evitar el deceso.

La situación se salió de control cuando los pobladores acudieron a la casa del doctor y amenazaron con quemarla. Eso provocó que tanto el médico como su familia tuvieran que abandonar su casa por el temor.

Ahora ya se valora el trabajo de los doctores

A varios meses de lo arriba relatado ahora el hijo del galeno ve con optimismo lo ocurrido. Señala que en su momento sí se preocupó y sintió enojo por las amenazas de los pobladores pero por fortuna no pasó a mayores. Aunque lo cierto es que toda la familia tuvo que mudarse para evitar futuros conflictos.

Mientras que ahora afirma que la ironía es que cada vez es más frecuente ver a personas que le agradecen a los médicos el trabajo que realizan. Son las vueltas que da la vida y después de ver que la Covid-19 era real las personas por fin entendieron que los trabajadores de la salud no son sus enemigos.

Finalmente señala que aunque no es vengativo se mantiene abierta la denuncia que presentó ante la Fiscalía de Michoacán por las amenazas sufridas. Hasta ahora no ha existido al menos un detenido pero más allá de recibir un castigo por lo menos la mentalidad de las personas ya es diferente.