Han transcurrido más de diez meses desde la detección de los primeros casos de la Covid-19 y todavía no se ha logrado un control real. De hecho, ahora existe una mayor incidencia que en el pasado y se teme que durante el fin de año se mantenga la tendencia. Aunque lo que sí se ha conseguido es obtener valiosa información con respecto a las formas de contagio y protección. De tal forma, ahora se sabe que el uso de cubrebocas no debe ser exclusivo de las personas infectadas sino de toda la población en general. Aunque no evita la transmisión del virus SARS-CoV-2, sí reduce las probabilidades de que ocurra.

Por lo anterior, inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha tenido que cambiar su postura. A diferencia del inicio de la pandemia, ahora apoya y aprueba el uso de cubrebocas en todas las personas sin excepción. Si la medida se complementa con el constante lavado de manos, evitar las conglomeraciones y una ventilación natural en espacios cerrados se ofrece una alta protección.

Los cubrebocas menos efectivos

Ahora bien, es necesario aclarar que no todas las mascarillas ofrecen los mismos resultados. Trabajos previos mostraron que el cubrebocas N95 con válvulas ofrece una falsa sensación de seguridad. Mediante un experimento se observó que gran parte de las microgotas logran atravesarlo con facilidad. Por lo tanto, no se recomienda porque no protege de la misma manera que otras opciones disponibles en el mercado.

Aunque ahora se ha presentado una nueva controversia pero con los cubrebocas N95 convencionales. A través de un estudio publicado en Medscape se muestra que al utilizarlas durante varios días consecutivos disminuye su efectividad.

Mascarillas con efectividad limitada

El experimento fue realizado dentro de un entorno sanitario y consistió en evaluar a 58 trabajadores de la salud que utilizaron mascarillas N95 durante una semana. El primer día el nueve por ciento de los cubrebocas fallaron, mientras que para el segundo día la cifra fue del seis por ciento. El mayor problema empezó a partir del tercer día porque el nivel de error subió al 50 por ciento y se mantuvo en aumento.

Los encargados del trabajo respondieron que lo ideal es que este tipo de cubrebocas desechables solo funcionan de manera segura durante máximo dos turnos. Se debe evitar continuar con su uso durante más tiempo porque se vuelven inservibles y no proteger a quienes los portan ni al resto del entorno.

Por su parte, el trabajo también muestra la importancia de proporcionar Equipos Personales de Protección (EPP) de máxima calidad a los médicos y garantizar el abasto suficiente para que puedan cambiarlo diario en caso de ser desechable. Mientras que de no hacerlo, el personal sanitario estaría expuesto a contagios inminentes e inclusive podría ser la razón del elevado número de infecciones.