Desde el inicio de la pandemia de Covid-19 han existido cambios con respecto a las recomendaciones para el control de la enfermedad. En primera instancia se mencionó que era necesario evitar el contacto directo entre personas y mantener una distancia de al menos un metro y medio entre cada individuo. Con el transcurrir del tiempo y mediante investigaciones se observó que las medidas no eran suficientes.

De esta manera, el cubrebocas que antes sólo se recomendaba para personas enfermas y personal sanitario ahora se ha convertido en un objeto de uso cotidiano para cualquiera. En múltiples establecimientos es un requisito para poder ingresar e inclusive países como Francia ya lo han hecho obligatorio. Pero ahora la duda si realmente todos los tipos y modelos ofrecen los mismos resultados.

Métodos con una baja protección

En ese sentido, un equipo de investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Informáticas de la Universidad Atlántica de Florida (FAU) llevó a cabo un experimento para identificar la efectividad de los cubrebocas.

Mediante iluminación con láser y una mezcla de agua destilada y glicerina lograron simular y hacer visibles las gotas en aerosol que se exhalan al toser o estornudar. Dentro del experimento se observa lo que ocurre cuando una persona utiliza un cubrebocas N95 con válvulas que se creía era uno de los mejores modelos.

Lo que se observa es que una gran parte de las gotitas logran atravesar la mascarilla, por lo cual su utilidad se reduce por completo. Su uso no tiene demasiado sentido porque ofrece una sensación de falsa seguridad y resulta demasiado sencillo que una persona infectada esparza el virus.

A su vez, la prueba también muestra lo que ocurre cuando se portan caretas faciales. En este caso, el inconveniente es que las gotas en aerosol que se exhalan al estornudar logran escapar por la parte inferior y después permanecen activas en el aire.

Por lo anterior, ambos métodos de protección no son adecuados ni deben ser recomendados a la población. Al ser utilizados la protección obtenida es mínima y permanece un alto riesgo de contagio.

Por otra parte, lo anterior no significa que las mascarillas no funcionen sino que algunos tipos son deficientes. En general, los cubrebocas quirúrgicos o con al menos tres capas de tela son los que ofrecen mejores resultados.

Además siempre se debe hacer énfasis en que cualquier cubrebocas siempre debe ir acompañado del resto de medidas como el lavado frecuente de manos, la desinfección de superficies, ventilación constante y evitar lugares concurridos.