Con el transcurrir del tiempo se ha observado que la Covid-19 es una enfermedad bastante compleja que provoca afectaciones en todo el cuerpo. Ahora se cuenta con más información que la que se tenía al inicio de la pandemia pero todavía falta mucho por descubrir. En primera instancia se ha desmentido la idea de que sólo afecta a los pulmones como otras infecciones respiratorias. Pero otro aspecto muy importante es que en la mayoría de los casos provoca secuelas que inclusive se pueden extender por meses.

En ese sentido, el hecho de que una persona supere la enfermedad y en su cuerpo ya no existan rastros del virus SARS-CoV-2 no significa que pueda considerarse como curada. Hay muchos efectos que se mantienen y también existe el riesgo latente a desarrollar otros.

¿Qué es la Covid-19 persistente?

Por lo anterior, se ha optado por denominar Covid-19 persistente a la enfermedad cuando se mantiene en el paciente. Hasta el momento se ha detectado que las secuelas se pueden prolongar hasta por cuatro meses después de haber sido dado de alta de un hospital.

Ahora bien, al hablar de los órganos del cuerpo, los que suelen sufrir más daños son el corazón (32 por ciento), pulmones (33 por ciento), riñones (12 por ciento), hígado (10 por ciento), páncreas (17 por ciento) y bazo (6 por ciento).

Por otra parte, para conocer los síntomas más comunes en personas con Covid-19 persistente, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) realizó un estudio en el que participaron dos mil 130 personas que se han infectado.

Molestias más frecuentes que se mantienen por tiempo indefinido

Al analizar las respuestas de todos los participantes se obtuvo que los más frecuentes son los siguientes:

  • Cansancio/astenia (95.91%).
  • Malestar general (95.47%).
  • Dolor de cabeza (86.53%).
  • Bajo estado de ánimo (86.21%).
  • Dolores musculares o mialgias (82.77%).
  • Falta de aire o disnea (79.28%).
  • Dolores de articulaciones (79.06%).
  • Falta de concentración/déficit atención (78.24%).
  • Dolor de espalda (77.70%).
  • Presión en el pecho (76.83%).
  • Ansiedad (75.46%).
  • Febrícula (75%).
  • Tos (73.2%).
  • Fallos de memoria (72.63%).
  • Dolor en el cuello/en las cervicales (71.32%).
  • Diarrea (70.83%).
  • Dolor torácico (70.12%).
  • Palpitaciones (69.85%).
  • Mareos (69.36%).
  • Hormigueos en las extremidades o parestesias (67.28%).

Otro aspecto que menciona el trabajo es que, en promedio, cada persona afectada experimenta 36 síntomas distintos. Además también se ha observado que hay supervivientes que continúan con las molestias hasta por seis meses. Por lo tanto, todavía resulta incierto conocer el período en el que podrían desaparecer los síntomas en su totalidad.

A raíz de lo anterior, la mayoría de los entrevistados confesaron que a pesar de su recuperación ya no pueden volver a realizar actividades cotidianas como antes. Acciones como las labores del hogar, salir a correr o asistir de forma presencial a su trabajo se han vuelto bastante complicadas. Ahora requieren de apoyo para poder llevarlas a cabo.