La radiología en México tiene más de 100 años de historia y en todo momento se ha mantenido en evolución. De hecho es una de las áreas de la salud que mejor ha aprovechado el desarrollo de la tecnología. Y lo más atractivo es que el panorama a futuro es bastante atractivo.
De manera resumida, la radiología es una rama de la medicina que utiliza la imagenología para ver el interior del cuerpo humano. Lo más común es visualizar huesos rotos aunque en realidad sus aplicaciones son vastas y por eso está asociada con casi todas las especialidades.
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¿Cuándo empezó la radiología en México?
Se debate históricamente si la cuna fue la Ciudad de México o San Luis Potosí, pero destaca el hito de octubre de 1896, cuando el Dr. José Tobías Núñez realizó en el Hospital Juárez la primera radiografía con fines quirúrgicos para diagnosticar una luxación de codo.
Este periodo fundacional transformó la práctica médica mexicana porque pasó de la exploración física puramente táctil a la posibilidad de “ver” el interior del cuerpo humano sin necesidad de cirugía.
A mediados del siglo XX, la disciplina experimentó una formalización académica y tecnológica sin precedentes. En 1934 la radiología se introdujo como asignatura independiente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) bajo la dirección del Dr. Ignacio Chávez, y para los años 40 se establecieron las primeras residencias formales en el Hospital General y el Hospital Francés.
Presente y futuro de la radiología
Hoy el diagnóstico por imagen se encuentra en un punto de inflexión. La integración de tecnología avanzada con la experiencia clínica está permitiendo que los estudios radiológicos ofrezcan información más profunda, consistente y accionable para médicos y equipos de salud, contribuyendo a diagnósticos más oportunos y a una mejor planificación de los tratamientos.
Radiología en México: entre la saturación y las nuevas soluciones digitales
Principales tendencias actuales de la radiología
- Uso de la inteligencia artificial (IA) para apoyar la detección temprana de enfermedades cardiovasculares mediante tomografía computarizada.
- Desarrollo de nuevas tecnologías de imagen para procedimientos intervencionistas que mejoran la calidad visual sin aumentar la exposición a radiación.
- Incorporación de sistemas de resonancia magnética más flexibles, diseñados para adaptarse a distintos entornos clínicos y necesidades de los pacientes.
Asimismo, se observan avances relevantes en el diagnóstico del cáncer de mama, con técnicas de mastografía que incorporan contraste y herramientas de apoyo para biopsia, así como en el uso de plataformas digitales basadas en IA que permiten optimizar los flujos de trabajo en los servicios de radiología y mejorar la eficiencia operativa de los hospitales.
Para países como México, donde la demanda de servicios de salud continúa creciendo y la carga de enfermedades crónicas sigue en aumento, estas tendencias en radiología representan una oportunidad clave.
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Una herramienta para lograr diagnósticos oportunos
La adopción de soluciones tecnológicas que apoyen diagnósticos más consistentes y oportunos puede contribuir de manera significativa a mejorar los resultados clínicos y fortalecer la sostenibilidad del sistema de salud.
“La radiología se ha convertido en un pilar de la medicina moderna, no solo por su capacidad diagnóstica, sino por su impacto en todo el proceso de atención. La combinación entre tecnología avanzada y experiencia clínica permite responder mejor a los retos actuales del sistema de salud y avanzar hacia modelos de atención más eficientes y centrados en el paciente”, señala Elena Castillo, Directora de imágenes diagnósticas y terapias avanzadas para Siemens Healthineers en México, Centroamérica y el Caribe.
Más allá de innovaciones específicas, estas tendencias reflejan un cambio estructural en la manera de concebir el diagnóstico médico. La radiología avanza hacia un modelo donde la precisión, la velocidad y la integración inteligente de datos se convierten en elementos clave para una atención médica más informada, segura y sostenible.
Para México, esta evolución no representa una visión lejana, sino una oportunidad inmediata para fortalecer la detección temprana, mejorar la toma de decisiones clínicas y avanzar hacia un sistema de salud alineado con los principales desafíos sanitarios del país.
