Todos los profesionales de la salud han mostrado una actitud heroica frente a la pandemia de Covid-19. Al formar parte de la primera línea de batalla, son los encargados de atender de manera directa todos los casos sospechosos y confirmados. En todo momento han tenido que arriesgar su propia integridad para proteger la de los demás.

Ahora bien, desde hace décadas se ha presentado un fenómeno a nivel global que involucra a todos los trabajadores de la salud. Se trata de la profesión con la mayor tasa de suicidios en el mundo. Tan sólo en Estados Unidos se reporta que entre 28 y 40 profesionales sanitarios de cada 100 mil optan por quitarse la vida. La cifra representa casi el doble que el del resto de actividades.

En nuestro país ocurre una situación similar porque con base en la Academia Mexiquense de Medicina, se estima que se cometen entre 96 y 140 suicidios al año dentro de los profesionales de la salud.

Enfermera infectada se suicida

Lo anterior sirve para poner en contexto un terrible suceso registrado en Guerrero. Durante el pasado fin de semana se dio a conocer el suicidio de la enfermera María del Carmen Galeana, quien previamente denunció que fue obligada a laborar en un hospital Covid-19.

Ante el elevado número de pacientes la enfermera tuvo que enfrentarse a severas jornadas diarias que le provocaron un fuerte desgaste físico y emocional. Pese a esta situación, siempre se mantuvo activa para brindar su apoyo y atención para quienes la necesitaban en un momento tan complicado como el que se vive.

Al mismo tiempo, en diversas ocasiones utilizó sus redes sociales para mostrar su inconformidad contra las autoridades estatales. En uno de sus mensajes señaló que era necesario que la residencia oficial Casa Guerrero, actual casa del gobernador de la entidad, se habilitara como albergue temporal para los trabajadores de la salud. Algo similar al Centro Cultural Los Pinos en la Ciudad de México.

Pese a la propuesta de María del Carmen, los apoyos para los médicos y enfermeras nunca llegaron. Por lo mismo, ella misma publicó un fuerte mensaje en el que denunciaba la indiferencia y desinterés de las autoridades por los trabajadores de la salud. Afirmó que en México no sólo mata el virus sino el desprecio de quienes tienen el poder y toman las decisiones finales.

En México no nos está matando el virus nada más, nos está matando la indolencia e ignorancia de los ‘jefes’ directores de hospitales, coordinadores y jefes jurisdiccionales, jefes de recursos humanos, delegados sindicales, que son indolentes e ignorantes que toman decisiones desafortunadas para las trabajadores de la salud, exponiendo su salud y la de la población y como en este caso se está cobrando muchas vidas esta pandemia y no solo por el virus.

Finalmente, a raíz de la realización de su labores es que la enfermera, junto a varias de sus compañeras, presentó síntomas de esta nueva cepa de coronavirus. Por lo tanto, a lo largo de los últimos días permaneció aislada en su casa. Finalmente, la tristeza e impotencia fueron más fuertes y la llevaron a cometer suicidio. Un triste desenlace para una pieza fundamental en la atención de pacientes infectados en nuestro país.