Terapia con RVI tiene efectos duraderos en el tratamiento de fobias en adultos y niños con autismo

Los pacientes con autismo obtuvieron una protección de hasta 6 meses frente a sus fobias y miedos gracias al tratamiento con el sistema de RVI Blue Room

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Atender los síntomas propios de los trastornos del espectro autista es un reto complejo. Por lo general, los pacientes con autismo requieren de instalaciones y personal especializado. Y sin una atención oportuna, las consecuencias tienden a agravarse con el tiempo. Esto es muy cierto en la ansiedad que causan ciertas fobias. Para muchas familias, es una gran barrera para el desarrollo.

Una solución podría estar en los sistemas de Realidad Virtual Inmersiva (RVI). Específicamente en el programa Blue Room. Este software se describe en 2 estudios, publicados en el Journal of Autism and Developmental Disorders y la revista Autism in Adulthood. No solo es efectivo para reducir las fobias en pacientes infantiles con autismo. También parece funcionar en adultos.

RVI para tratar el autismo

Blue Room fue diseñado por la firma de tecnología Third Eye Neurotech. Permite a los médicos crear un entorno virtual en 360 grados en una habitación. Estos escenarios permiten a los pacientes con autismo experimentar con los miedos debilitantes que enfrentan en la vida real. El sistema de RVI, que no requiere lentes, es monitoreado por los doctores a través de una tableta.

Morag Maskey, coautor de ambos estudios, afirma que las fobias están presentes en 1 de cada 4 pacientes con autismo. Reafirma que estos síntomas suelen ignorarse, pero provocan significativo estrés tanto en niños como en adultos. Apunta que el sistema de RVI puede significar una nueva esperanza para las familias que ya han pasado por varias alternativas para controlar la ansiedad.

El sistema presenta a los pacientes con autismo un escenario que involucre su fobia. Puede ser desde viajar en transporte público hasta entrar a un salón de clases. A través del sistema de RVI, las personas pueden enfrentar su miedo y posteriormente encararlo en la vida real. Tras 6 meses de terapia, se encontraron resultados positivos en 6 de cada 16 niños y 5 de cada 8 adultos.