La lucha para conseguir una vacuna contra la Covid-19 se encuentra en un momento crucial. Después de meses de investigación y pruebas cada vez luce más cercana la posibilidad de conseguir el insumo que permita terminar de forma paulatina con la pandemia. No necesariamente significa un retorno a las actividades cotidianas pero sí sería de gran ayuda ante el problema actual que enfrenta el mundo. Pero antes de poder aprobar cualquiera de los proyectos en desarrollo primero deben demostrar que realmente funcionan y no generan efectos adversos graves.

Vacuna que genera dudas

Dentro de la contienda para conseguir una inmunización se encuentra el trabajo realizado en conjunto por la Universidad de Oxford y AstraZeneca. Aunque al principio parecía uno de los más prometedores por sus características, también ha sido el que ha enfrentado más inconvenientes. Inclusive se ha llegado a dudar de su verdadera eficacia y eso puede provocar que las personas no accedan a ser vacunadas una vez que esté disponible.

Fue apenas la semana pasada cuando se publicaron los resultados preliminares de la última fase de pruebas de esta vacuna llamada AZD1222. Lo más llamativo es que se afirmó que tenía una eficacia que variaba del 62 al 90 por ciento, mientras que la media era del 70.4 por ciento.

Por lo anterior es que han surgido diversas dudas acerca de si verdaderamente puede funcionar. Y ahora la incertidumbre se ha incrementado debido a que ambas compañías han reconocido un error en la fabricación de la vacuna. Todo parte de que todavía falta ajustar la dosis exacta que cada inoculación debe tener para generar anticuerpos en las personas.

Falta determinar la dosis adecuada de la vacuna

El documento menciona que durante el ensayo realizado en el Reino Unido y Brasil, a un grupo de voluntarios se le administró una dosis menor en la primera de las dos inyecciones. Fue precisamente ese sector el que desarrolló una mayor protección que el resto.

A partir del accidente en la dosis se ha detectado que se requiere de un ajuste con respecto a la cantidad que cada vacuna debe tener para que realmente funcione.

Mientras que otro aspecto a considerar es que ninguno de los voluntarios que recibió la dosis más baja tenía más de 55 años. Precisamente uno de los grupos vulnerables es el conformado por los adultos mayores debido a que cuentan con un sistema inmunitario debilitado. De tal forma, falta determinar si realmente esta vacuna podría ser óptima para población de cualquier edad.

Por su parte, tanto Oxford como AstraZeneca han señalado que los ensayos funcionan para ajustar este tipo de detalles. Aunque es preocupante que haya sido hasta la fase 3 que representa la antesala al inicio de la comercialización que se haya identificado un error en la dosis de cada vacuna,