El desarrollo de las distintas vacunas contra la Covid-19 ha sido uno de los avances más importantes de los últimos años. En parte ha sido uno de los motivos para disminuir los decesos en varios países. Aunque tampoco se trata de un método mágico porque las inmunizaciones no son perfectas. Además se ha demostrado que los contagios podrían continuar, lo que implica que las medidas de higiene y seguridad deben continuar. Mientras que ahora la desarrollada por AstraZeneca se encuentra en severos problemas por un grave efecto al que ha sido asociada.

En primera instancia, esta inoculación ha enfrentado varias acusaciones durante los últimos meses. En la fase de ensayos clínicos se registraron al menos dos casos de mielitis transversa que provocaron que se detuvieran las pruebas. Al final no se pudo comprobar que existiera una relación directa y por eso continuó el desarrollo.

Mientras que una vez que comenzó la aplicación masiva de la vacuna de AstraZeneca se presentaron más problemas. El más grave fue una asociación con casos de trombosis. La situación fue tan tensa que más de una veintena de países la suspendieron. Por su parte, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reconoció que sí existía una relación directa pero los beneficios eran mayores a los posibles daños.

Aparecen nuevas acusaciones

Ahora la farmacéutica ha sido señalada de nuevo pero por aumentar el riesgo a sufrir del trastorno hemorrágico autoinmune conocido como Púrpura Trombocitopénica Inmunitaria (PTI). Todo parte de un estudio en el que participaron 2.5 millones de adultos de Escocia que ya recibieron las dos dosis del biológico.

El análisis fue publicado en la revista Nature y muestra que la incidencia de este trastorno es de 1.13 casos por cada 100 mil habitantes. Con esto en mente, es mayor entre quienes recibieron la vacuna que en el resto de la población.

Ahora bien, la cifra todavía es demasiado baja y lo que falta por determinar es el motivo por el que algunas de las personas ya vacunas sí desarrollan el problema y otras no.

De igual forma, los encargados de hacer la investigación agregaron que su objetivo no es desacreditar la vacuna de AstraZeneca. Además señalan que hasta el momento lo mejor es recibir cualquiera de las opciones disponibles.

Por otra parte, no es la primera ocasión en que se hace un señalamiento de este tipo. Meses atrás se informó del caso de un médico en Estados Unidos que recibió la vacuna de Pfizer y desarrolló PTI. La destrucción total de sus plaquetas sanguíneas fue tan grave que al final falleció.

Después de una larga investigación finalmente una investigación que incluye las observaciones de médicos forenses mostró que no hay evidencia suficiente para señalar que el biológico haya sido el responsable o tenga una relación directa con el deceso. De cualquier forma queda el antecedente sobre esta presunta asociación.