La actual emergencia sanitaria ha transformado por completo la vida de las personas. Durante meses al menos una tercera parte de la población mundial permaneció en confinamiento para buscar evitar contagios. Aunque de manera paulatina ha existido un regreso a las actividades cotidianas en distintos países. Pero a decir de la Organización Mundial de la Salud (OMS), si se acelera el proceso puede ser contraproducente. En parte, sería de uno de los motivos de los rebrotes en Europa.

A su vez, la pandemia también ha derivado en la adopción de diversas medidas preventivas. A partir de que se identificó que el virus SARS-CoV-2 puede permanecer activo en el aire se cambió de postura con respecto a los cubrebocas. Hoy se trata de una de las máximas estrategias para disminuir el riesgo de transmisión. Inclusive en algunas naciones se ha hecho obligatorio su uso.

De manera paralela, también existen otras estrategias con las que se busca aumentar la protección. Las caretas faciales cada vez son más recurrentes entre la población, aunque su efectividad se ha puesto en duda varias veces.

¿Realmente sirven las caretas protectoras?

En este caso, una prueba realizada por la supercomputadora “Fugaku”, catalogada como la más rápida del mundo, mostró la nula efectividad de las caretas para prevenir contagios. Mediante una simulación se obtuvo que la mayoría de las gotas que emite una persona son de un tamaño menor a cinco micrómetros y permanecen flotando en forma de aerosoles en el aire.

Con lo anterior en mente, no existe alguna careta que pueda evitar que alguna de las gotas ingrese en el cuerpo a través de la boca o nariz.

De igual forma, el trabajo señala que no importa el material con el que se fabriquen las caretas. El hecho de dejar descubierta la parte inferior y los costados del rostro es suficiente para que el virus pueda llegar a las personas. Además también genera una falsa sensación de seguridad en quienes las portan.

Experimentos previos

Por otra parte, no es la primera ocasión en que se afirma algo similar. Hace tiempo el Dr. Víctor Encina realizó un experimento en su canal de Youtube. Al poner a prueba las caretas mostró que su protección es bastante limitada. Además recalcó que su uso siempre debe ir acompañado de cubrebocas y goggles.

También existe un experimento realizado por investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Informáticas de la Universidad Atlántica de Florida (FAU). Mediante iluminación con láser y una mezcla de agua destilada y glicerina lograron simular y hacer visibles las gotas en aerosol que se exhalan al toser o estornudar.

Como resultado se obtuvo que los cubrebocas N95 con válvulas y las caretas son los métodos que ofrecen una menor protección. Por lo mismo, ambos son catalogados dentro de las alternativas menos eficientes contra el virus.