Mientras avanzan las campañas de vacunación alrededor del mundo también se llevan a cabo diversas investigaciones. El objetivo es brindar otras alternativas no sólo preventivas sino a quienes ya se infectaron. El mayor problema a la fecha es que no se cuenta con un tratamiento médico específico contra la Covid-19. Por lo tanto, se busca crear opciones farmacológicas o utilizar las ya existentes y verificar si funcionan contra esta nueva enfermedad.

En ese sentido, el año pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) inició el proyecto llamado “Solidarity”. Se trata del ensayo clínico de su tipo más grande realizado hasta el momento para identificar las mejores opciones contra esta nueva enfermedad.

Primer fármaco autorizado contra la Covid-19

Tuvo una duración de seis meses y se contó con la participación de más de 13 mil pacientes. Aunque al final la conclusión fue que la dexametasona es el único fármaco que ayuda a la recuperación de pacientes Covid-19.

A raíz de lo anterior la propia OMS ordenó aumentar la fabricación de este fármaco que originalmente fue diseñado para el tratamiento de la artritis. Además su bajo costo también lo vuelve atractivo como una opción aunque siempre debe ir precedida por la recomendación de un especialista. En caso de automedicación el paciente corre el riesgo de sufrir complicaciones.

Mientras que ante la evidencia científica la Secretaría de Salud (SSa) ha mencionado que se trata del único fármaco autorizado contra la Covid-19 en nuestro país. Aunque con respecto a su utilización, la Guía médica de atención a pacientes Covid-19 establece cinco reglas que se deben seguir de forma estricta.

Tratamiento esperanzador ante casos graves

Pero ahora se han publicado los resultados del ensayo Recovery realizado en el Reino Unido. Lo más llamativo es que se identificó un nuevo tratamiento que reduce en un 50 por ciento el riesgo de mortalidad en casos graves de Covid-19.

Con base en lo dado a conocer, la combinación de la mencionada dexametasona con tocilizumab disminuye los eventos mortales en pacientes hospitalizados que presentan un estado avanzado de la enfermedad. Por lo mismo, acorta la estancia en los nosocomios y reduce la necesidad de un ventilador mecánico.

En ese sentido, el tocilizumab es un fármaco antiinflamatorio con un anticuerpo que se dirige al receptor de la IL-6 para brindar apoyo al sistema inmunitario. Aunque una de sus desventajas es que es hasta 100 veces más caro que la dexametasona.

Por lo observado se espera que ahora la OMS haga una valoración general. En caso de ser pertinente podría añadir esta combinación a los tratamientos oficiales contra esta enfermedad en su faceta más grave. Aunque al igual que en el caso de la dexametasona sola, siempre se debe contar con una revisión previa a cargo de un especialista para determinar si conviene su utilización.