Consumo de benzodiacepinas sin receta aumenta durante el confinamiento

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS); 260 millones de personas en el mundo padecen trastorno de ansiedad. Y durante la emergencia sanitaria actual, el consumo de benzodiacepinas sin receta para aliviar este padecimiento aumentó considerablemente.

Efecto inhibidor pero adverso a la salud

Según información de la UNAM, los benzodiacepinas tienen efecto inhibidor en el sistema nervioso central. Sin embargo, tienen diversos efectos adversos, explicó Zeidy Muñoz-Torres, investigadora del departamento de Psicobiología y Neurociencias de la Facultad Psicología de la UNAM.

“Las benzodiacepinas son drogas empleadas ampliamente en la psiquiatría y también de manera ilícita por sus efectos ansiolíticos, hipnóticos, miorrelajantes, anticonvulsivos y sedantes pero poco se sabe de los efectos de estos psicofármaco en las actividades de la vida diaria como la toma decisiones”.

Por otro lado, Lucía Hipólito, investigadora de la Universidad de Valencia en su artículo: Impacto del confinamiento por pandemia de COVID-19 en el consumo de alcohol, benzodiacepinas y analgésicos opioides, realizó una encuesta que arrojó los siguientes resultados:

“Hicimos esta encuesta de consumo durante el periodo de confinamiento y finalizó cuando empezamos con la desescalada”, explica Hipólito. Una de las conclusiones que más les ha sorprendido ha sido que un 2,5% de la población empezó a consumir benzodiacepinas (tranquilizantes) sin receta y el 5,7 % lo hizo además con alcohol. Sin embargo, según la encuesta, el consumo de estos fármacos con receta es prácticamente el mismo. ¿Cómo es posible el aumento sin receta? Hipólito baraja como posible hipótesis que haya sido por donaciones de pacientes que sí los adquirían con receta: “Esos meses la prescripción era sobre todo electrónica”, aclara.

Los casos durante la pandemia van en aumento

Por lo tanto, durante la pandemia creció de forma importante el consumo de hipnosedantes y su uso sin receta, sobre todo en mujeres. Las cifras de la encuesta muestran que el consumo de hipnosedantes pasó entre los hombres del 1,4% al 2,4% y entre las mujeres del 2,3% al 4%.

En conjunto, durante la pandemia hubo un 3,1% de población que tomaba hipnosedantes, mientras que antes de la pandemia esta cifra era del 1,9%.

“El consumo de benzodiacepinas aumentó al inicio del confinamiento, moderándose en los meses de verano, pero volvió a repuntar a finales de año”. También ha visto cómo han recaído pacientes que se estaban deshabituando a consumirlas, “al verse modificados sus hábitos y las situaciones desencadenantes durante el confinamiento”

Por otro lado, durante una conferencia de prensa en Palacio Nacional, Hugo López-Gatell, mencionó que en realidad “ El problema es que producen tolerancia farmacológica, esto es, que vamos a necesitar más dosis de ello para tener efecto. Otro problema es que interactuar con muchos otros fármacos depresores del sistema nervioso central con el alcohol, que interfiere en el proceso de memoria, de atención y coordinación motora”.

¿Cómo recetar benzodiacepinas?

Para la mejor recomendación médica, la Universidad de Gröningen desarrolló la GUIA PARA LAS BUENAS PRÁCTICAS DE PRESCRIPCIÓN, metodología sistematizada para la enseñanza de la farmacoterapia racional, que involucra los siguientes aspectos y es aplicable a la hora de recetar enzodiacepinas:

  • La consideración de las medidas no farmacológicas.
  • La determinación de usar o no medicamentos.
  • La correcta selección de estos agentes terapéuticos (en caso de ser necesarios).
  • La elaboración de un apropiado régimen de dosificación, seguido de instrucciones claras y completas para facilitar el cumplimiento de la terapia.
  • Un adecuado seguimiento o monitoreo de la evolución del paciente.

La metodología introduce un enfoque racional, lógico y secuencial, para resolver los problemas de salud de los pacientes, comprendiendo un conjunto de aspectos que permiten dotar a los prescriptores de herramientas que ayudan a mejorar el desarrollo de sus habilidades y labores, siempre basándose en la evidencia científica disponible, como:

  • Definir el o los problemas de salud del paciente.
  • Especificar los objetivos terapéuticos.
  • Diseñar un esquema terapéutico apropiado para el paciente.
  • Indicar el tratamiento (lo que en materia de medicamentos se traduce en escribir la receta).
  • Entregar información, instrucciones y advertencias.
  • Supervisar la evolución del tratamiento.

Notas relacionadas:

Aliviar la ansiedad cuando se llevan varios días sin dormir

Aprende a lidiar con la ansiedad del consultorio

Conoce la canción “perfecta” para disminuir los niveles de ansiedad en tus pacientes