Cronoalimentación: el reloj bilógico de la alimentación

El cuerpo humano nace con un reloj biológico que lo sincroniza con el ritmo de la naturaleza. Con este cronometro corporal, los seres vivos se adaptan a los ciclos diarios de luz y oscuridad y a los cambios estacionales provocados por la rotación de la tierra, en el recorrido que realiza alrededor del sol. Por lo tanto, este reloj interior, prepara al organismo para dormir al anochecer y despertar al amanecer1. Sin embargo, estos ciclos circadianos no solo determinan los ritmos de sueño, también repercuten en la regulación de la temperatura, la producción de hormonas, las funciones del aparato digestivo, entre otras2.

Este reloj biológico se encuentra escondido en el sistema nervioso central; concretamente en el cerebro. Sin embargo, no es el único cronometro interno, hay muchos más relojes bilógicos ocultos por el organismo que dirigen actividades especificas en los diferentes órganos y tejidos, como el corazón, los pulmones, el páncreas o la piel3. Mantener sincronizados todos estos relojes con el cerebral ayuda a controlar el peso y puede optimizar tratamientos como la quimioterapia4, 5. De eso se trata la cronobiología.

Los ritmos circadianos y la alimentación

El hipotálamo regula el hambre, el apetito y la saciedad por medio de péptidos como la colecistoquinina, los niveles de glucosa y los ácidos grasos en la sangre y hormonas como el neuropéptido Y (NPY). Este neuropéptido forma parte del sistema lipoestabilizador, junto a la leptina y la hormona liberadora de corticotropina (CRH). Los niveles altos de NPY en el fluido cerebroespinal están asociados con una elevada ingesta de comida y una actividad física disminuida. Son dos los tipos de células nerviosas situadas en el núcleo arqueado del hipotálamo que envían información sobre las señales de hambre que llegan al cerebro: 1) neuronas sensibles a la sensación de hambre; y 2) neuronas sensibles a la sensación de saciedad6, 7.

El conocimiento de estos mecanismos en la nutrición ha dado pie a dos nuevas variantes de la cronobiología: la cronodieta y la crononutricion.

La cronodieta, estudia las mejores horas a las qué comer ciertos alimentos mejora la salud. La crononutrición estudia cómo los valores plasmáticos de los nutrientes y su utilización cambian en nuestro organismo a lo largo del día o de la noche8, 9.

De acuerdo con diversas investigaciones, el cuerpo, durante el sueño, convierte todos los componentes en energía y se dispone a realizar todas sus actividades durante las horas de luz solar10. Es por ello que, los horarios de ingesta deberían estar coordinados con los del cerebro y con los de los órganos digestivos11. Cada vez más datos indican que no solo importa lo que se come, sino cuándo se come11.

Los genes no han variado, pero la alimentación del ser humano, sí, al igual que las costumbres alimentarias. Un horario regular de comidas ayuda a mantener el orden temporal interno del ciclo circadiano.

También, se ha comprobado cómo cambios sutiles en el horario de las comidas se reflejan en la distribución de la ingesta calórica durante un periodo normal de vigilia influyendo en el éxito de las terapias de la pérdida de peso.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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  2. Ángeles-Castellanos M, Rodríguez K, Salgado R, Escobar C. Cronobiología médica. Fisiología y fisiopatología de los ritmos biológicos. Rev Fac Med UNAM 2007; 50(6): 238-41.
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  5. Garaulet-Aza M, Gómez-Abellán P. Clock genes. Circadian rhythms and predisposition to obesity. Anales de la Real Academia Nacional de Farmacia 2016;82(special Issue):44-54
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  11. Hourdequin L. Cronobiología alimentaria: los alimentos para el día y la noche. 1ª ed. Barcelona: Ediciones Obelisco; 2011