Desde la aparición de la Covid-19 se advirtió la necesidad de diseñar opciones de tratamiento y curación. Desde entonces los médicos se han enfocado en atacar los principales síntomas de cada paciente. A la fecha el único fármaco aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la dexametasona. Mientras que un estudio reciente afirma que cuando se combina con tocilizumab reduce las complicaciones en un 50 por ciento cuando se trata de casos graves. Mientras que otra alternativa que ya es una realidad es la vacuna.

La industria farmacéutica ha logrado desarrollar varias inmunizaciones aunque todas tienen el mismo objetivo. Mientras que uno de los aspectos que ha estado en discusión es si realmente son seguras. Los niveles de eficacia varían pero todas están por encima del 50 por ciento que es la recomendación de las autoridades internacionales.

Ahora bien, a partir de la experiencia en los países que ya han aplicado la vacuna se ha detectado que existen algunos efectos que se presentan de inmediato al recibir la inyección. En la mayoría de los casos se trata de molestias mínimas y momentáneas que no son de peligro. Las principales son cafalea, fiebre y dolor en el brazo.

Por lo anterior es que existe la instrucción de esperar 30 minutos en el mismo espacio de aplicación de la vacuna para observar la respuesta de cada persona. En caso de que se presente una molestia se brinda atención inmediata.

Anafilaxia, el efecto adverso grave más frecuente

Mientras que por otra parte, dentro de los efectos adversos de gravedad existe uno que es el más frecuente y del que ya se han reportado varios casos. Se trata de la anafilaxia aunque el riesgo en comparación con el total de inmunizaciones aplicadas es mínimo.

Con base en el portal Medscape, después de la aplicación de 1.8 millones de dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech sólo se han reportado 21 casos confirmados de anafilaxia en todo el mundo. Lo anterior significa que se presenta uno por cada 87 mil inyecciones.

En tanto que se indica que todos ocurrieron en los 30 minutos siguientes a la administración de la vacuna. A los afectados se les brindó atención inmediata y todos respondieron de forma favorable al tratamiento. También se informa que de los 21 casos notificados cinco tenían el antecedente de alergia alimentaria y tres de ellos también tenían antecedentes de alergia a fármacos. Mientras que 12 pacientes habían presentado reacciones alérgicas previas a fármacos o a vacunas y uno sufría de alergias ambientales.

Consideraciones a tener antes de recibir la vacuna

A pesar de lo anterior se debe recordar que la alergia a la vacuna es infrecuente. Además la causa habitualmente no es el antígeno sino un excipiente. Las proteínas de la carne (gelatina, y con menos frecuencia, alfa-gal) son otras causas de reacciones mediadas por inmunoglobulina E a las inmunizaciones con contenido más alto de gelatina (triple vírica y virus varicela zóster). Por tanto, en algunos pacientes la atopia (sobre todo la alergia alimentaria) puede ser un factor de riesgo de reacciones a ciertas vacunas.

Por su parte, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomienda que los pacientes que presenten reacción anafiláctica a la primera dosis de la vacuna no deben recibir la segunda. Mientras que si el diagnóstico es dudoso la determinación de la triptasa sérica puede confirmar el diagnóstico de anafilaxia.

A final de cuentas, lo más importante para cualquier persona es conocer si sufre de un antecedente de alergia alimentaria. mientras que en el resto de los casos el riesgo es mínimo y prácticamente inexistente y por lo tanto la máxima recomendación es recibir la vacuna lo más pronto posible.