Mientras aumentan los casos de Covid-19 en nuestro país, cada vez falta menos para recibir la vacuna desarrollada por Pfizer/BioNTech. Ya fue autorizada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) e inclusive ya inició la capacitación del personal que se encargará de su aplicación. Serán alrededor de 300 integrantes de las Fuerzas Armadas los que van a participar en la primera etapa y eventualmente se integrarán más personas. El objetivo es inmunizar al menos al 75 por ciento de la población residente en México en un lapso de 18 meses.

A su vez, en otras naciones ya comenzó la aplicación del insumo y la respuesta general ha sido favorable. Quienes la han recibido mencionan que es igual a cualquier otra vacuna y la recomiendan porque es un primer paso para regresar a una relativa normalidad. Además de proteger a quien la recibe también es funcional para todo su entorno.

Molestias que provoca la inmunización

En ese sentido, al igual que otras inmunizaciones, genera algunas molestias al instante en algunas personas que ya han sido vacunadas. En cuanto a las reacciones, las principales son enrojecimiento, hinchazón y dolor en la zona de vacunación. Mientras que respecto a la sintomatología, lo más común es sufrir de fatiga, cefalea y fiebre. Aunque después de unos días todos desaparecen.

Por otra parte, se debe recordar que durante los ensayos clínicos cuatro personas desarrollaron Parálisis de Bell. Hasta el momento no se ha podido comprobar que realmente exista una asociación directa con la vacuna de Pfizer. Aunque lo que sí se advirtió, al menos en el Reino Unido, es que quienes cuenten con un historial médico con reacciones alérgicas a medicamentos y productos alimentarios no sean vacunados.

Otro incidente relacionado con la vacuna

Pero ahora se ha dado a conocer un nuevo caso que podría significar un golpe contra esta inmunización en específico. Todo tiene su origen en Alaska donde ya comenzó la vacunación y una de las primera en recibir la inoculación fue una trabajadora sanitaria. Alrededor de 10 minutos después del hecho comenzó a presentar dificultad para respirar y una frecuencia cardíaca elevada.

Al encontrarse dentro de un hospital recibió ayuda de inmediato. Al revisarla se identificó que sufrió de anafilaxia, por lo que fue tratada con epinefrina y otros medicamentos. Aunque el incidente no pasó a mayores, se sospecha que podría ser un efecto adverso que se repita con más personas.

Ahora bien, a diferencia de los casos registrado antes con la Parálisis de Bell, la mujer de Alaska no tiene antecedentes de reacciones alérgicas.

Por su parte, representantes de Pfizer han reaccionado ante lo ocurrido. Su respuesta es que desde un inicio se contempló que se presentaran incidentes menores en quienes reciban la vacuna. Aseguran que es algo natural y no hay motivos para alarmarse. Además han dejado en claro que podría repetirse este efecto en otras personas pero la probabilidad es bastante mínima.

Por lo pronto, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han descartado que esto implique que se detenga la campaña nacional de vacunación. Aunque han expuesto que van a realizar investigaciones para identificar el motivo de este incidente.