La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha determinado que la depresión es un trastorno mental frecuente y que afecta ya a más de 300 millones de personas en todo el mundo. Sobre todo, es en las zonas urbanas donde la depresión está aumentando considerablemente, sobre todo tras el desarrollo de la pandemia provocada por la COVID19. Pero, ya no solo por la pandemia sino también por la contaminación del aire que se respira, el exceso de ruido ambiental, la falta de zonas verdes cercanas a la vivienda y la contaminación lumínica, entre otros muchos factores que afectan física y psicológicamente.

Son varios los estudios que, en los últimos años, han demostrado que el contacto con la naturaleza puede favorecer la salud mental. Por ello, para disfrutar de estos beneficios no hará falta ni que vayas de excursión al bosque ni pasarte el fin de semana en el parque.

La naturaleza cotidiana cerca de casa es importante para la salud mental

Ahora, un nuevo estudio publicado en Scientifc Report, ha demostrado un vínculo muy fuerte entre la presencia de árboles y el estado de ánimo de las personas en las urbes. Así, se puede decir que los árboles que vemos desde la ventana, que ves mientras vas caminando a algún sitio, es decir, todos los árboles que están en la ciudad, aportan beneficios a los ciudadanos.

Según ha explicado Diana Bowler, autora del estudio, “es importante destacar que la mayor parte de la planificación de espacios verdes urbanos se basan en espacios dedicados a la recreación…Nuestro estudio muestra que la naturaleza cotidiana cerca de casa, la biodiversidad que se ve por la ventana, cuando caminas o conduces al trabajo, a la escuela o vas de compras, es importante para la salud mental“.

Lo que está claro es que los espacios verdes urbanos tienen un beneficio muy positivo en las personas que experimentan problemas de salud mental y esto es algo que ha sido estudiado en los últimos años. Sin embargo, la mayoría de estos estudios ahan utilizado datos autoinformadas, lo que dificulta comparar los resultados y generalizar conclusiones sobre los efectos del espacio verde urbano en la salud mental.

Para el estudio sobre árboles y depresión se analizaron los datos de 10 mil habitantes

A la hora de elaborar este estudio, para averiguar si un tipo específico de espacio verde “cotidiano” podría influir de forma positiva en la salud mental, se centraron en analizar el número de árboles necesarios, el tipo de árboles, la proximidad al hogar y cómo estos factores se correlacionaban con el número de antidepresivos recetados.

Para ello se analizaron datos de casi 10 mil habitantes de Leipzig, una ciudad de tamaño medio en Alemania, que participaron en el estudio de salud LIFE-Adult, que se lleva a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Leipzig y los resultados se controlaron por otros factores que se sabe que están asociados con la depresión, como el sexo, el empleo, la edad y el peso corporal.

Este es, por tanto, un hallazgo muy importante, sobre todo ahora, en tiempo de confinamientos municipales debido a la pandemia provocada por la COVID19.