Hasta el momento la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado 19 millones 462 mil 112 casos y 722 mil 285 defunciones por Covid-19. Con esto, mantiene una tasa de letalidad global del 3.7 por ciento. Pero mientras la prioridad es obtener una vacuna efectiva que permita mantener protegida a la población, también es necesario conocer todas las consecuencias de la enfermedad.

En ese sentido, el mayor inconveniente de los problemas ocasionados por el virus SARS-CoV-2 es que todavía no se conocen sus alcances reales. Debido a que no existe un tratamiento específico, los médicos deben utilizar los fármacos existentes en búsqueda de la recuperación del paciente.

Aunque por otra parte, todavía resulta muy arriesgado hablar de superar en su totalidad la enfermedad. Hasta el momento se ha identificado que existen múltiples secuelas que afectan a la mayoría de quienes han logrado recuperarse. La lista incluye desde dificultad persistente para respirar hasta desórdenes psiquiátricos. Acerca de su duración pueden prevalecer desde dos semanas hasta tiempo indefinido.

Secuelas de tipo cardíaco en supervivientes

Sumado a lo anterior, un estudio de JAMA Cardiology ha identificado otros dos problemas de alta mortalidad que se deben tener presentes. Como parte de un análisis a 100 personas que sufrieron de Covid-19 y lograron recuperarse se detectó que el 78 por ciento comenzó a mostrar evidencia de daño cardíaco una vez que se encontraban en su casa en reposo.

Con esto en mente, miocarditis y pericarditis son los problemas cardíacos con mayor probabilidad a los que se enfrentan los supervivientes de Covid-19. Aunque el tamaño de la muestra es pequeño, los resultados deben tomarse en cuenta para futuras investigaciones. Mientras que los especialistas coinciden en que es muy poco probable que una persona no desarrolle al menos una secuela una vez que supera la enfermedad, aunque no todas deben ser de tipo cardíaco.

Por otra parte, un tema que se mantiene pendiente es el de identificar medicamentos que funcionen en el tratamiento de los pacientes. A la fecha la Dexametasona es la única que ha mostrado buenos resultados para reducir la mortalidad pero sólo en pacientes que se encuentran en estado grave de salud. Además se requiere la revisión y valoración previa de un médico especialista para su recomendación.