Hasta este momento se contabilizan 20 millones 162 mil 474 casos confirmados y 737 mil 417 defunciones por Covid-19 en todo el mundo. La pandemia se ha posicionado como una de las más mortales de la historia por su impacto en distintos rubros y sectores. Se estima que podría provocar la mayor crisis financiera de los últimos 100 años. Además se debe tomar en cuenta que ante la cercanía de la temporada invernal podría existir un aumento de contagios al combinarse con la influenza.

Por tal motivo, diseñar una vacuna contra la Covid-19 es hoy una prioridad de la humanidad y la industria farmacéutica. Aunque el objetivo cada vez luce más cercano, es necesario cumplir con todos los protocolos de seguridad y sanidad para asegurar total efectividad y los menores efectos secundarios.

El negocio del diseño de vacunas

Aunque hasta el momento la mayoría de laboratorios siguen de manera estricta las indicaciones, también existen otros que se han saltado algunas pruebas y ensayos. El caso más notorio es el gobierno de Rusia con su proyecto Sputnik V. Para algunos, el deseo de ser el primero en el mundo atenta contra la integridad de las personas.

Por otra parte, la creación de vacunas es vista como una de las máximas aportaciones de la medicina moderna. La primera inmunización de la historia fue creada en 1796 por el investigador Edgard Jenner. A la fecha existen más de 100 tipos distintos.

A su vez, para la investigación, desarrollo y conclusión de una vacuna se requiere un promedio de 10 años. Además para cada proyecto se necesita una inversión mínima de 500 millones de dólares.

Pero más allá de salvar vidas, el diseño de vacunas es un negocio que genera fuertes ganancias económicas. Con base en Statista, hasta marzo de 2019 la farmacéutica líder en este rubro era GSK con ingresos anuales de más de ocho mil millones de euros, seguida de Merck, Pfizer y Sanofi. Aunque después de la actual pandemia esto podría cambiar.