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La prevención del embarazo precoz

La prevención del embarazo precoz

Si hablamos a nivel genético y de fertilidad, podríamos decir que, para disminuir el riesgo de engendrar hijos con problemas, lo ideal es que la mujer sea madre entre los 22 y los 30 años.  Sin embargo, estas expectativas reproductivas están influenciadas por la cultura y la ideología, y difieren según el grupo social y el contexto histórico. El papel que se les asigna a las mujeres en la sociedad está íntimamente relacionado con las expectativas reproductivas y varía dentro de una amplia gama que va desde el papel exclusivo de madre y cuidadora de los hijos hasta su desempeño pleno como trabajadora o profesional.

El ​embarazo y la maternidad en la adolescencia son fenómenos que afectan la salud sexual, la salud reproductiva y el bienestar de las mujeres jóvenes, sus familias y comunidades, así como al desarrollo de un país, interfieren​ no solo en la calidad de vida y salud de los adolescentes y sus familias​, sino también al colectivo en general.

Otros determinantes del embarazo adolescente son la aceptación social y cultural del mismo en algunas comunidades, especialmente en condiciones de alta vulnerabilidad social,​ donde se constituye en ​un factor que ayuda al reconocimiento social o a la compensación afectiva de las madres adolescentes1.

La alta frecuencia de embarazos en adolescentes se asocia, obviamente, con un inicio temprano de la vida sexual, las parejas jóvenes utilizan anticonceptivos con menor frecuencia que los adultos para retrasar el primer embarazo, esta baja utilización de anticonceptivos determina un alto riesgo de embarazo en las jóvenes.

Una de las mejores estrategias de prevención, es el manejo adecuado y preciso de la información, adaptada a la cultura y nivel educativo del paciente, asegurar que el trato humano sea cálido y respetuoso, y reforzar la capacidad técnica de los profesionales de la salud que ofrecen los métodos y orientaciones en el tema.

Asimismo, debe ampliarse la gama de anticonceptivos disponibles para responder a la diversidad de necesidades y preferencias de los potenciales usuarios.

También es recomendable que se aproveche todo contacto con las personas que acuden a los servicios de salud para promover la anticoncepción y ofrecer servicios. Es importante recordar que el mal uso o la falta de uso de anticonceptivos es muchas veces el resultado de la pobreza de la información que se proporciona a los pacientes, de la falta de discusión sobre sus necesidades y de las limitadas opciones anticonceptivas disponibles.

Además de los métodos que regularmente se ofrecen esterilización, anticonceptivos orales, dispositivo intrauterino, condón e inyectables, en los últimos años se han hecho enormes esfuerzos por informar y poner la anticoncepción de emergencia al alcance de todos, pero especialmente de las víctimas de la violencia sexual y de los jóvenes.

Se debe ampliar la cobertura de planificación familiar, la información y comunicación entre personal de salud y usuarios debe ser de calidad y la gama de métodos disponibles más amplia.

Si las expectativas reproductivas se cumplieran, las mujeres, parejas y familias no enfrentarían las situaciones y decisiones difíciles que se asocian con embarazos o hijos no deseados; además, la sociedad en general se beneficiaría, ya que el crecimiento poblacional y las demandas que se derivan de él serían menores.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Prevención del embarazo en la adolescencia [Internet]. Ministerio de Salud y Protección Social. 2015 [citado el 29 de noviembre de 2021]. Disponible en: https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/ssr/Paginas/Prevencion-del-embarazo-en-la-adolescencia.aspx
  2. Langer A. El embarazo no deseado: impacto sobre la salud y la sociedad en América Latina y el Caribe. Revista Panamericana de Salud Pública [Internet]. el 11 de mayo de 2021; Disponible en: https://www.scielosp.org/article/rpsp/2002.v11n3/192-205/

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