Desde el inicio de la actual pandemia por Covid-19 se han presentado distintas recomendaciones para evitar contagios. Al principio se dijo que lo ideal era evitar saludar de mano y mantener una distancia de al menos metro y medios con los demás. Después, con los hallazgos de la evidencia científica, se llegó a la conclusión de que la mejor estrategia es el uso generalizado del cubrebocas. No debe sustituir a las anteriores sino complementarlas.

Romper las cadenas de transmisión

Desde entonces inclusive algunos países han hecho obligatorio el uso de cubrebocas en espacios abiertos. Su importancia radica en que protege tanto al que lo usa como a las personas que están a su alrededor. De hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya presentó una iniciativa para incentivar su uso.

Lo anterior es de vital importancia debido a que se reconoció que el virus SARS-CoV-2 es capaz de permanecer activo en el aire. Por eso, uno de sus mecanismos de transmisión es a través de aerosoles.

Pero entonces ahora existe un nuevo conflicto. Hasta que no exista una vacuna contra la Covid-19 y sea aplicada a la población mundial deberá permanecer el uso generalizado de mascarillas. Se estima que al menos se va a requerir un año y medio para que eso ocurra, si se considera que existen poco más de 7 mil millones de personas en el planeta.

Efectos nocivos por el uso prolongado de cubrebocas

El inconveniente es que médicos del Hospital Vithas Xanit Internacional han identificado que el uso continuo de cubrebocas sí puede ser dañino para las personas. Al principio produce la sensación de falta de aire, lo que se traduce en cansancio, fatiga y altos niveles de estrés.

Por lo mencionado, la recomendación de los especialistas es retirar la mascarilla durante un par de minutos por cada hora de uso. Aunque para hacerlo primero es necesario corroborar que no se está en riesgo. No debe hacerse en un espacio abierto porque se incumpliría con la medida de protección.

De igual forma también señalaron que al momento de portar el cubrebocas se debe hacer de la manera correcta. Nunca se debe colocar en el cuello y se debe evitar el contacto de la tela con las manos porque se corre el riesgo de contaminación.

Por otra parte, también existen mascarillas más sofisticadas que cuentan con mecanismos internos para brindar protección y evitar la sensación de ahogamiento. Aunque su principal desventaja es que sus precios no son económicos y no cualquiera puede acceder a ellas.