Desde el comienzo de la pandemia han sido muchos los esfuerzos que mexicanos de distintas áreas han realizado para ofrecer alternativas. Aunque se puede pensar que las innovaciones son exclusivas de los países con tecnología avanzada en realidad no es así. Durante los últimos meses varios proyectos nacionales que han destacado porque a través del esfuerzo colectivo se han conseguido trabajos que tienen como objetivo proteger contra la Covid-19.

Ingenio mexicano durante la pandemia

En ese campo se puede mencionar a Robocov, un robot diseñado por personal del Tec de Monterrey Campus Ciudad de México. Dentro de sus funciones se encuentra el poder realizar tareas como desinfección de espacios con luz UV y de exteriores por rocío. También funciona como transporte de carga, detección del correcto empleo de cubrebocas, medición de temperatura, aplicación de cuestionario médico básico y verificación del cumplimiento de la sana distancia. Incluso puede acompañar a una persona con síntomas a recibir la información necesaria.

Además también se encuentran al menos cinco proyectos de vacunas mexicanas contra la Covid-19 que están en desarrollo. Una de las más avanzadas es la encabezada por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Su principal virtud es que podría funcionar contra distintas mutaciones del virus SARS-CoV-2.

Mientras que ahora se agrega a la lista otra innovación a cargo de investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Se trata de una mascarilla nasal única en su tipo en el mundo. Debido a que la principal forma de contagio de la Covid-19 es por la vía aérea, este trabajo se propone ofrecer mayor protección a las personas.

¿Cómo funciona?

Algo muy importante que mencionan los creadores es que la mascarilla nasal no se propone reemplazar al cubrebocas sino complementarlo. De esta manera cada persona puede obtener una protección mayor y así evitar contagios. Además también se puede utilizar cuando se realicen otras actividades básicas que requieren mantener libre la boca como comer o tomar agua.

El científico de la Escuela Superior de Medicina (ESM) y coordinador del proyecto, Gustavo Acosta Altamirano, señaló que debido a que está comprobado que el cubrebocas reduce el riesgo de infección por este virus, el desarrollo de la mascarilla nasal Mask Eating surgió como una necesidad de contar con mayores elementos de protección sanitaria. En especial ante las variantes del SARS-CoV-2 que son más contagiosas.

Agregó que para lograr que la mascarilla sea una barrera efectiva para reducir los contagios por el virus, el grupo de investigación tomó en cuenta el tamaño de los aerosoles (menores a 5 micras) y evaluó diversos materiales hasta encontrar la materia prima óptima para su confección, la cual se realizó bajo estrictos estándares de calidad.

mascarilla nasal covid-19

Por la aportación que representa la cubierta nasal, que se adapta fácilmente a la anatomía de todas las personas y puede colocarse abajo del cubrebocas, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó a los investigadores el registro como Modelo de Utilidad con el expediente MX/E/2021/010797.

Actualmente el grupo de investigadores está en pláticas con una empresa, la cual se encargará de fabricar la mascarilla, para ponerla en breve al alcance de la sociedad.