Nuevas directrices de la OMS para la atención médica del aborto

Las nuevas directrices para la atención médica del aborto incluyen más de 50 recomendaciones basadas en la evidencia científica actual.

Dentro del campo de la salud el objetivo central siempre es cuidar la integridad de los pacientes. Desde el Juramento Hipocrático así queda definido aunque no siempre se consigue. El problema empieza cuando no se siguen las indicaciones de forma correcta. Además también hay prácticas de alto riesgo que en pleno 2022 se mantienen. Por lo tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó las nuevas directrices para la atención médica del aborto.

Grave problema a nivel mundial

Con base en las estadísticas actuales se estima que se realizan al menos dos millones de abortos inseguros en el mundo. La cifra podría ser mucho mayor porque al ser una actividad clandestina no hay un registro oficial. El problema es que de ese número se derivan 39 mil decesos de mujeres, la mayoría en países de bajos recursos que carecen de legislaciones.

Por lo anterior, la OMS presentó esta nueva guía. El objetivo de las directrices sobre la atención médica del aborto es ayudar a los países a ofrecer ese tipo de servicio crucial a las mujeres y las niñas.

El organismo de la ONU asistirá a los Estados interesados en la implementación de las directrices y el fortalecimiento de las políticas. Además de programas nacionales de anticoncepción, planificación familiar y servicios de interrupción del embarazo.

La OMS afirmó que el acceso al aborto seguro es fundamental para proteger la salud de las mujeres y las niñas y para prevenir miles de muertes evitables.

“Casi todas las muertes y lesiones que resultan del aborto inseguro son totalmente prevenibles. Por eso recomendamos que las mujeres y las niñas puedan acceder a los servicios de aborto y planificación familiar cuando los necesiten”, dijo el director interino de Salud e Investigación Sexual y Reproductiva de la Organización.

Craig Lissner añadió que obtener un aborto seguro “es una parte crucial de la atención sanitaria”.

Procedimiento sencillo y seguro

La OMS explicó que el aborto es un procedimiento sencillo y seguro cuando se realiza con un método adecuado para la etapa del embarazo y por una persona con las información y capacitación necesarias.

Lamentablemente, sólo la mitad de las intervenciones de este tipo practicadas en el planeta cumplen con estas condiciones. El resultado es decenas de miles de muertes y millones de mujeres hospitalizadas por complicaciones.

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Imagen: Bigstock

Los datos desagregados de la OMS muestran que más del 60% de los fallecimientos sucede en África y el 30% en Asia, siempre entre las mujeres más vulnerables.

Con el fin de acabar con los procedimientos inseguros, las nuevas directrices incluyen la práctica clínica. También la prestación de servicios de salud y las intervenciones legales y políticas para respaldar la atención del aborto de calidad.

Servicios centrados en la persona que los solicita

Las más de 50 recomendaciones que componen la guía se basan en evidencia científica y centran los servicios en las necesidades de la persona atendida.

Entre esas pautas destacan las intervenciones simples a nivel de atención primaria que mejoran la calidad de la atención del aborto. Entre ellas se encuentran garantizar el acceso a las píldoras abortivas y ofrecer información precisa sobre la atención disponible para las mujeres que la requieran.

Incluyen también recomendaciones para el uso de la telemedicina, una herramienta que ha ayudado a respaldar el acceso a los servicios de aborto y planificación familiar durante la pandemia de COVID-19.

Obstáculos políticos y legales

Junto con las directrices clínicas y de prestación de servicios, la OMS recomienda eliminar las barreras políticas médicamente innecesarias para el aborto seguro, como la penalización, los tiempos de espera obligatorios, el requisito de que terceras personas o instituciones den la aprobación, y los límites de tiempo para realizar un aborto.

El organismo de la ONU argumentó que dichas barreras causan retrasos críticos en el acceso al tratamiento y colocan a las mujeres y niñas en mayor riesgo de sufrir abortos inseguros, estigmatización y complicaciones de salud, además de que aumentan las interrupciones en la educación y en la capacidad para trabajar.

Aunque la mayoría de los países permiten la interrupción voluntaria del embarazo en circunstancias específicas, unas 20 naciones lo consideran ilegal en cualquier caso. Asimismo, más del 75% de los países imponen sanciones legales que pueden incluir largas penas de prisión o multas muy altas para las personas que se someten o ayuden con el procedimiento.

Según la responsable de la Unidad de Prevención del Aborto Inseguro de la OMS, Bela Ganatra, es imperativo que este procedimiento sea médicamente seguro, pero también debe respetar las decisiones y necesidades de las mujeres y las niñas y garantizar que se les trate con dignidad y sin estigmas ni juicios.