El peligro de los #filtroseninstagram y cómo distorsionan la imagen corporal

los jóvenes con baja autoestima son más propensos a usar filtros, lo que refuerza aún más la creencia negativa de que su apariencia no es suficiente

  • A veces denominados AR (realidad aumentada), los filtros en las redes sociales se han vuelto cada vez más populares.
  • Meta informa que más de 600 millones de personas han usado un efecto AR en Facebook o Instagram. 
  • Sin embargo, los jóvenes con baja autoestima y mala imagen corporal son más propensos a usar filtros.

 

Los filtros que alteran la apariencia en las redes sociales, también conocidos como filtros de belleza, son herramientas de edición de fotos que usan inteligencia artificial y visión por computadora para cambiar las características faciales. Por ejemplo, el “filtro flaco” de TikTok hace que un rostro se vea más delgado, mientras que el “filtro de rostro perfecto” de Instagram ajusta los rasgos faciales según una proporción supuestamente ideal.

A veces denominados AR (realidad aumentada), los filtros en las redes sociales se han vuelto cada vez más populares. Según Snapchat, más del 90 por ciento de los jóvenes en los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido usan productos AR en la aplicación.

Meta informa que más de 600 millones de personas han usado un efecto AR en Facebook o Instagram. 

Nueva investigación sobre filtros y salud mental

Un  estudio de 2021 realizado por investigadores de la City University of London exploró los efectos negativos de los filtros en la salud mental. Los participantes incluyeron 175 mujeres jóvenes y personas no binarias, de 18 a 30 años, la mayoría de 20 y 21 años. Uno de los hallazgos más sorprendentes fue que el 90 por ciento de las mujeres jóvenes en el estudio informaron usar filtros o editar sus fotos.

El estudio también encontró respuestas a la pregunta: ¿Cuál es el filtro que todos usan más? Los cinco filtros o ediciones más comunes fueron los que se usaron para igualar el tono de la piel, aclarar la piel, blanquear los dientes, broncear la piel y perder peso. Además, los participantes usaron filtros en las redes sociales para remodelar la mandíbula o la nariz, hacer que sus labios se vieran más llenos y que sus ojos se vieran más grandes.

“Las mujeres jóvenes nos dijeron que se sienten bajo una presión considerable para presentarse como divertidas, felices y sociables, así como hermosas sin esfuerzo, lo que refleja las formas en que las presiones de la apariencia se han extendido para presentar ‘un yo perfecto’. Reflexionaron de manera autocrítica sobre todos los aspectos de sí mismos, incluida su ropa, zapatos, estilo y apariencia, y a menudo les preocupaba que pudieran “derribar a sus amigos” en una foto grupal. Es difícil exagerar la palpable sensación de presión que transmitieron”.

Autor del estudio Rosalind Gill, profesora de análisis social y cultural
City University of London

Los efectos negativos de los filtros

Al observar la asociación entre los filtros y la salud mental, el estudio encontró las siguientes estadísticas sobre los efectos negativos de los filtros:

  • El 94 por ciento de los participantes dijeron que se sentían presionados para lucir de una manera particular, y más de la mitad de ellos dijeron que la presión era intensa.
  • El 70 por ciento sintió presión para mostrar una “vida perfecta”
  • El 86 por ciento dijo que sus representaciones en las redes sociales no reflejaban su vida real.

Los investigadores afirmaron: “Las mujeres jóvenes nos dijeron que estos estándares [de atractivo] son ​​’inaccesibles’ y ‘tóxicos’ y que las están desgastando y haciéndolas infelices”. Además, los jóvenes con baja autoestima y mala imagen corporal son más propensos a usar filtros, lo que refuerza aún más la creencia negativa de que su apariencia no es lo suficientemente buena.

Además, estos sentimientos y comportamientos comienzan temprano. La investigación realizada por Dove Self -Esteem Project en 2020 encontró que el 80 por ciento de las niñas descargaron un filtro o usaron una aplicación para cambiar la forma en que se ven en las fotos antes de los 13 años.

Dismorfia corporal y filtros de redes sociales

Otro vínculo entre los filtros y la salud mental es el impacto negativo en la imagen corporal. Las investigaciones muestran que los adultos jóvenes que usan filtros con frecuencia en las redes sociales a menudo tienen una mayor sensación de insatisfacción con su rostro y cuerpo reales. No solo comparan su apariencia con imágenes “perfectas” de celebridades y compañeros, sino que también se juzgan a sí mismos en función de sus propias selfies filtradas. Esta comparación constante puede causar estragos en la imagen corporal y la autoestima.

De hecho, la colisión del síndrome de comparación, la dismorfia corporal y las redes sociales han creado una “dismorfia de filtro”, también conocida como  dismorfia de Snapchat. La dismorfia, también llamada trastorno dismórfico corporal, es una afección de salud mental en la que la persona está obsesionada con los defectos percibidos en su rostro o cuerpo. La comparación de las redes sociales y los filtros en las redes sociales hacen que las personas se esfuercen por alcanzar estándares de belleza poco realistas, lo que contribuye al aumento de la dismorfia.

Por lo tanto, los jóvenes con dismorfia de filtro experimentan una sensación de desconexión entre cómo se ven realmente y las imágenes editadas que comparten con el mundo, una especie de  autoobjetivación. Esa puede ser la razón por la cual las personas que usan aplicaciones de edición de fotos con regularidad también tienen  más probabilidades  de considerar someterse a una cirugía estética. Otro aspecto más de este problema es la forma en que los filtros son  inherentemente racistas : aclarar la piel, estrechar las narices y cambiar los rasgos faciales hacia un estándar de belleza eurocéntrico.

Entonces, ¿debo editar mis fotos o no?

Usar filtros en las redes sociales no es necesariamente algo malo. Dejar de filtrar tus fotos puede parecer aterrador en el  mundo narcisista de las redes sociales, donde constantemente somos juzgados (y juzgamos a otros) por las apariencias.

Sin embargo, hay formas de desarrollar hábitos más saludables para filtrar, publicar. Comienza con volverte más consciente de cómo los filtros, la imagen corporal y la comparación social afectan sus emociones y bienestar en el día a día.

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