Exámenes ópticos podrían utilizarse en diagnóstico de enfermedades mentales

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Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que anualmente se registrarán cerca de 10 millones de nuevos casos de demencia en el mundo entero, cifra que debe sumarse a los 50 millones de personas que padecen alguna enfermedad mental actualmente. En el caso de México, se calcula en 750 mil el número de personas que sufren de algún tipo de padecimiento neurodegenerativo, principalmente la enfermedad de Alzheimer.

Aunque identificar los padecimientos mentales en sus primeras etapas es casi imposible, un estudio efectuado por investigadores del University College London ha descubierto que un simple examen óptico podría ser utilizado para detectar las primeras etapas de trastornos de demencia. Específicamente, se cree que poseer retinas más delgadas podría estaría ligado con una predisposición a un menor desempeño cognitivo.

La investigación, publicada en JAMA Neurology, utilizó datos de 32 mil pacientes entre 40 y 62 años de edad. En el estudio, se utilizaron tomografías de coherencia óptica para medir el grosor de la Capa de Fibra Nerviosa Retinaria (RNLF) y pruebas cognitivas básicas para cuantificar tiempo de reacción, memoria y razonamiento de los participantes.

En los estudios se mostró que hasta 40 por ciento de las personas con las RNFL más delgadas tenían casi el doble de riesgo de fallar las pruebas mentales que el resto de los participantes y, por consiguiente, estaban en mayor peligro de padecer demencia.

De acuerdo con Paul Foster, co-autor principal del estudio y miembro del Instituto de Oftalmología del University College of London:

Es bien sabido que hay cambios degenerativos significativos en la retina y nervios ópticos en la demencia establecida. Al llevar a cabo este estudio, nuestra principal motivación fue determinar si la relación de la RNFL y la cognición se mantendría verdadera en las primeras etapas del deterioro cognitivo.

Los expertos afirman que el deterioro de la retina podría deberse a que el órgano refleja los cambios que ocurren en los vasos sanguíneos del cerebro, los cuales a su vez son un elemento fundamental en el desarrollo de los trastornos de demencia. Este diagnóstico de cualquier forma debería acompañarse de pruebas convencionales para confirmar el riesgo de neurodegeneración.

Según los investigadores, los resultados de este estudio servirían para darle a los pacientes y profesionales de la salud una oportunidad para llevar a cabo tratamientos contra la demencia en etapas más tempranas del padecimiento y así retrasar o frenar por completo la aparición de síntomas.

Taboola