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Radioterapia en enfermedades no oncológicas

Radioterapia en enfermedades no oncológicas

A pesar de que la cirugía es el tratamiento de elección, tanto de primera intención como de la recidiva, la radioterapia postoperatoria complementaria aumenta el índice de curaciones definitivas, en gran parte se debe a que la cirugía resulta ser mutilante y dolorosa, mientras que la radioterapia es un tratamiento único, de notable eficacia.

A lo largo de los últimos 20 años, los avances realizados en el ámbito de la Radiobiología, y la experiencia clínica acumulada, han permitido un conocimiento más amplio y profundo de esta terapia, que, junto a los avances tecnológicos y a la constatación de las limitaciones de los fármacos, han propiciado un replanteamiento de las posibilidades de las radiaciones en el tratamiento de enfermedades no malignas, para las que hasta hace poco estaban prácticamente proscritas.

Para juzgar la evolución del papel de la radioterapia en el contexto de la terapéutica hay que tener presentes una serie de factores que han influido su trayectoria de forma notable. En primer lugar, su antigüedad. La radioterapia apenas existe desde hace 100 años por contraposición a la farmacología que médicos y pacientes tienen perfectamente integrada en su visión de la enfermedad.

La radioterapia no oncológica consiste en administrar dosis bajas de radiación tan solo en dos semanas, en seis sesiones de menos de 15 minutos, en días alternos. Además, es un tratamiento indoloro, no invasivo, no interfiere con la actividad diaria del paciente, no precisa sedación, ni ayuno, ni observación posterior a cada sesión y no presenta contraindicaciones con tratamientos realizados anteriormente ni con futuros tratamientos empleados en la patología osteodegenerativa. Esta dosificación equivale a la décima parte de la dosis utilizada en tratamientos oncológicos, ya que esta dosis cuenta con efecto antiinflamatorio, antiproliferativo o inmunomodulador en la zona tratada.  Dentro de la favorabilidad del tratamiento se eliminan síntomas como el dolor, la inflamación y se mejoran la funcionalidad de las articulaciones afectas de artrosis o artritis.

Este novedoso tratamiento en habitual en Europa, especialmente en países de Centroeuropa como Alemania, donde se han visto beneficiadas más de 36.000 personas al año desde 2002, con hasta un 90% de mejora en los dolores articulares.

Desde el establecimiento de las bases experimentales y con el utillaje moderno, los resultados de la radioterapia han mejorado de forma sustancial, las observaciones son más precisas y han permitido disminuir y desmitificar los efectos indeseables. En consecuencia, sus indicaciones se amplían en la medida que los resultados y la evidencia las justifiquen.

En conclusión, respetando las indicaciones establecidas, utilizando radiaciones de calidad (alta energía) con haces bien colimados, con técnicas cuidadosas que protejan órganos sensibles y con dosis moderadas, la radioterapia puede ser utilizada en el tratamiento de enfermedades no malignas del sistema locomotor, con un margen de seguridad suficiente, cuando otros tratamientos sean inaplicables o impliquen mutilaciones u otro tipo de riesgos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. ConSalud.es. La radioterapia no oncológica ayuda a las personas mayores a tratar patologías como la artrosis [Internet]. ConSalud.es. 2021 [citado el 29 de octubre de 2021]. Disponible en: https://www.consalud.es/pacientes/radioterapia-no-oncologica-ayuda-personas-mayores-tratar-patologias-artrosis_83125_102.html
  2. Algara MMYAV. La radioterapia en las enfermedades no malignas del aparato locomotor. REVISTA ESPAÑOLA DE CIRUGÍA OSTEOARTICULAR. enero de 1999; 37–43.

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