Cuando una nueva enfermedad aparece la información suele ser limitada. Es a través del paso del tiempo que se obtiene la información suficiente para conocer más acerca de sus verdaderos daños, consecuencias a largo plazo y cómo se puede enfrentar. Precisamente es lo que ahora ocurre con la Covid-19 y su impacto en los pacientes. Todavía es muy poco el conocimiento actual pero gracias a las investigaciones que se realizan alrededor del mundo ha sido posible obtener más datos.

Una de las dudas más recurrentes es con respecto a los daños que provoca la enfermedad en quienes logran superarla. Inclusive se desconoce si las secuelas son temporales o permanentes. A partir de una investigación de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) se mostró que suelen variar. Aunque una conclusión es que suelen durar mínimo dos semanas a partir de que el pacientes es dado de alta y algunas hasta pueden durar toda la vida.

Ahora bien, con respecto al total de malestares y daños cada vez son más los que se logran identificar. Apenas hace unas semanas un estudio en JAMA Cardiology relacionó la miocarditis y pericarditis con esta nueva cepa de coronavirus. Por otra parte, una investigación de la Universidad de Yale fue la primera en relacionar el virus SARS-CoV-2 con daños en el cerebro.

Nueva secuela identificada

Pero ahora un trabajo de la organización Eurosurveillance ha identificado otra secuela asociada a esta enfermedad. Se trata de una considerable reducción de la capacidad aeróbica, sin importar si el superviviente es una persona joven.

En este caso se analizó a 199 personas que se infectaron pero lograron superar a la Covid-19. El problema es que a partir de entonces desarrollaron una notoria dificultad para respirar y una fatiga excesiva. Aunque no ha podido comprobarse pero se sospecha que la responsable sería la fibrosis pulmonar, secuela previamente identificada.

Lo que no ha podido ser corroborado es si este cansancio extremo es temporal o si es una consecuencia que permanecerá de por vida en los pacientes. Será a través de un monitoreo constante a los supervivientes que se podrá obtener más información al respecto.

Por lo pronto, además del trabajo para desarrollar una vacuna contra la Covid-19 también se trabaja en tratamientos que ayuden a los supervivientes. En muchos de los casos existen cambios notorios que disminuyen su calidad de vida. Por lo tanto es un aspecto al que también se debe poner especial atención para ofrecer alternativas de solución.